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‘Brilliant Jerks’. Cuando el talento deja de crear valor

El término se utiliza para describir a colaboradores de alto desempeño individual que, pese a su sobresaliente capacidad técnica, exhiben comportamientos tóxicos.
vie 20 febrero 2026 06:02 AM
‘Brilliant Jerks’. Cuando el talento deja de crear valor
Los ‘Brilliant Jerks’ no son incompetentes; al contrario, el dilema surge porque su rendimiento financiero es alto, pero lo alcanzan a costa del tejido social y de la cultura organizacional. (Foto: iStock)

La primera vez que el Consejo escuchó hablar de él, el tono fue casi reverencial. Ese consenso tácito —nadie lo decía en voz alta— era precisamente el problema. “Es difícil”, dijeron, “tiene carácter”. “No es fácil trabajar con él, pero sus resultados hablan por sí solos”.

El ejecutivo en cuestión dirigía una unidad clave. Entregaba resultados excepcionales, superaba los presupuestos, resolvía problemas complejos y era, sin duda, uno de los perfiles más brillantes de la organización. Sin embargo, puertas adentro, el costo era sistémico y profundamente asimétrico: los beneficios se concentraban en el individuo, mientras que el costo lo absorbía toda la organización —rotación constante, silencios incómodos en las reuniones, miedo a expresar criterio independiente y un equipo emocionalmente exhausto.

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Ese es el territorio de los 'Brilliant Jerks'.

¿Qué es un 'Brilliant Jerk'?

El término se utiliza para describir a colaboradores de alto desempeño individual que, pese a su sobresaliente capacidad técnica, exhiben comportamientos tóxicos: arrogancia, falta de respeto, intimidación o una profunda incapacidad para colaborar. No son incompetentes; al contrario, el dilema surge porque su rendimiento financiero es alto, pero lo alcanzan a costa del tejido social y de la cultura organizacional.

En contextos de alta presión —transformación digital o crisis operativas—, estos perfiles suelen ser protegidos bajo la narrativa de que son "imprescindibles".

El falso dilema: resultados o cultura

Uno de los errores más comunes del liderazgo es plantear este tema como una disyuntiva binaria: o cuidamos los resultados, o cuidamos la cultura. La evidencia organizacional demuestra lo contrario y, en muchos casos, que el deterioro cultural precede a la destrucción del valor financiero.

El comportamiento de los 'Brilliant Jerks' genera costos ocultos que erosionan el valor de manera sostenida:

- Deterioro de la seguridad psicológica: Los equipos dejan de cuestionar y aportar ideas innovadoras por temor a la crítica.
- Baja colaboración transversal: Se crean silos y una dependencia excesiva del "experto", lo que fragmenta la operación.
- Rotación de alto valor: El talento sólido y ético es el primero en abandonar la organización al no tolerar la toxicidad.
- Normalización de la toxicidad: El mensaje implícito es que el rendimiento exonera cualquier falta de valores.

El riesgo sistémico en el liderazgo

El momento más crítico ocurre cuando un 'Brilliant Jerk' es promovido a una posición de liderazgo formal. Lo que antes era un problema interpersonal se convierte en un riesgo sistémico. Desde la dirección, el daño se institucionaliza: se premia la agresividad, se bloquea la voz crítica y el criterio independiente, y se forman líderes a su "imagen y semejanza".

A menudo, el problema no es solo el individuo, sino el sistema —incluyendo a la alta dirección y al propio Consejo— que lo permite o justifica.

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Gestión estratégica del talento difícil

Gestionar a un 'Brilliant Jerk' no es un ejercicio de tolerancia, sino de liderazgo y coherencia. No todos los casos son irrecuperables, pero la intervención debe ser estructurada:

1. Nombrar el problema con claridad: El feedback debe ser directo y basarse en el impacto conductual, no en la intención. No basta con señalar un "estilo fuerte"; hay que definir qué conductas son inaceptables.

2. Separar los resultados del comportamiento: El desempeño técnico no compensa el daño al clima organizacional. Ambos son condiciones necesarias y no negociables.

3. Evidencia objetiva: Las evaluaciones 360° permiten evidenciar patrones de conducta, eliminando la percepción de que se trata de opiniones aisladas.

4. Consecuencias reales: Si tras un acompañamiento estructurado (coaching o mentoring) no hay un cambio genuino, debe haber consecuencias. De lo contrario, la cultura pierde credibilidad.

Reflexión para la Alta Dirección, C-Suite y Consejo de Administración

Las organizaciones más maduras entienden que el talento que destruye el valor relacional no es talento estratégico. Cada vez que una empresa tolera a un Brilliant Jerk, refuerza una narrativa peligrosa: el fin justifica los medios.

La pregunta no es si podemos permitirnos perder a un perfil brillante.La verdadera pregunta es si el liderazgo está dispuesto a asumir el costo —visible e invisible— de seguir justificándolo.

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Nota del editor: Milton Rosario es cofundador y Socio Director de The OD Consulting Group. Es experto en cultura organizacional, estrategia y desarrollo de liderazgo ejecutivo. Síguelo en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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