Microgestión disfrazada de involucramiento
Uno de los riesgos más frecuentes es la confusión entre la supervisión y la gestión. En algunas entrevistas esto aparece cuando se describen discusiones detalladas sobre decisiones operativas: contratación de ejecutivos de segundo nivel, aprobación de proyectos concretos o intervenciones directas en la ejecución. En apariencia, el Consejo está “muy involucrado”. En la práctica, puede estar cruzando una frontera que erosiona su rol de gobernanza. Un consejero que no detecta esa señal puede verse atrapado en un órgano que oscila entre la microgestión y la irrelevancia.
El dato que muchos ignoran: los silencios
En otra entrevista, al preguntarle cómo evaluaba el Consejo su propio desempeño, hubo una pausa. Miradas cruzadas. Alguien comentó que “ese tema se veía ocasionalmente”. La conversación cambió de dirección casi de inmediato.
En psicología organizacional existe un fenómeno conocido como ignorancia pluralista: varios miembros de un grupo perciben un problema, pero ninguno lo expresa porque asume que los demás lo consideran normal. Los silencios en una entrevista pueden ser una señal temprana de esa dinámica. No siempre lo son. Pero ignorarlos puede ser un error.
El Comité de Nominaciones: termómetro del gobierno real
Pocos órganos revelan tanto sobre la salud del gobierno corporativo como el Comité de Nominaciones. Cuando funciona, evalúa el desempeño del Consejo, revisa su composición y promueve su renovación. Sus integrantes participan activamente en las entrevistas y formulan preguntas que van más allá del currículum.
Cuando no funciona, las señales son más sutiles: reuniones infrecuentes, decisiones que parecen llegar ya tomadas, ninguna mención a evaluaciones de desempeño. Porque el papel aguanta lo que le escriban —pero la sala de gobierno, no. La entrevista con quienes integran este comité suele revelar cuál escenario predomina.