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¿Cuál es la entrevista más importante para un Consejo de Administración?

Aceptar un asiento en un Consejo implica responsabilidad fiduciaria, exposición reputacional y un compromiso de tiempo significativo.
lun 13 abril 2026 06:01 AM
¿Cuál es la entrevista más importante para un Consejo de Administración?
Antes de aceptar un asiento, la pregunta no es si te eligieron. Es qué tipo de Consejo estás a punto de legitimar, señala Milton Rosario. (Foto: iStock)

Hace algún tiempo participé en un proceso para integrar un Consejo de Administración. La conversación comenzó de manera cordial, pero a medida que avanzaban las preguntas, algo empezó a resultarme extraño. Durante varios minutos hablamos de resultados, decisiones de negocio y gestión de crisis. Nadie mencionó la estrategia del Consejo, la sucesión del CEO ni el funcionamiento del propio órgano de gobierno.

Me dije: esto parece una entrevista para un puesto ejecutivo, no una conversación sobre gobierno corporativo. La escena no es excepcional. Ocurre con más frecuencia de lo que muchos imaginan.

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En la conversación sobre cómo llegar a un Consejo suele asumirse que el candidato está siendo evaluado. La realidad es más compleja. La entrevista no es solo un proceso de selección. También es un ejercicio de evaluación inversa: un momento para leer señales que permitan responder a una pregunta mucho más relevante que “¿seré elegido?”:

¿Qué tipo de Consejo estoy a punto de legitimar con mi nombre?

Este artículo es el segundo de una serie de tres que examina el rol del consejero desde una perspectiva más realista. Si en el primero abordamos por qué no todos los ejecutivos están preparados para ocupar un asiento, este se centra en un momento decisivo: la conversación previa a la designación. Porque aceptar un asiento sin comprender la dinámica del Consejo puede convertirse en un error difícil de revertir.

La entrevista no es una entrevista ejecutiva

Quien llega esperando un proceso similar al de una posición ejecutiva comete un error de enfoque. El Consejo no busca a alguien que ejecute, sino a alguien que gobierne, supervise y ejerza un criterio independiente. Las conversaciones deberían girar en torno a la creación de valor, la estrategia, la sucesión y el riesgo. Pero más importante que las preguntas explícitas es lo que ocurre alrededor de ellas: el tono, la dinámica entre los entrevistadores y los temas que nadie menciona.

Lo que la dinámica revela

En muchos procesos, el candidato conversa con el presidente del Consejo, el CEO y algunos consejeros clave. Cada interacción ofrece pistas. Cuando el presidente domina la conversación y los demás apenas intervienen, puede tratarse de liderazgo claro —o de un Consejo dependiente de una sola figura. Cuando el CEO responde a todas las preguntas estratégicas sin que ningún consejero intervenga, puede ser confianza —o una frontera difusa entre gobernar y operar.

La entrevista no solo evalúa al candidato. También deja ver el grado de equilibrio —o desequilibrio— en la sala de gobierno.

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Microgestión disfrazada de involucramiento

Uno de los riesgos más frecuentes es la confusión entre la supervisión y la gestión. En algunas entrevistas esto aparece cuando se describen discusiones detalladas sobre decisiones operativas: contratación de ejecutivos de segundo nivel, aprobación de proyectos concretos o intervenciones directas en la ejecución. En apariencia, el Consejo está “muy involucrado”. En la práctica, puede estar cruzando una frontera que erosiona su rol de gobernanza. Un consejero que no detecta esa señal puede verse atrapado en un órgano que oscila entre la microgestión y la irrelevancia.

El dato que muchos ignoran: los silencios

En otra entrevista, al preguntarle cómo evaluaba el Consejo su propio desempeño, hubo una pausa. Miradas cruzadas. Alguien comentó que “ese tema se veía ocasionalmente”. La conversación cambió de dirección casi de inmediato.

En psicología organizacional existe un fenómeno conocido como ignorancia pluralista: varios miembros de un grupo perciben un problema, pero ninguno lo expresa porque asume que los demás lo consideran normal. Los silencios en una entrevista pueden ser una señal temprana de esa dinámica. No siempre lo son. Pero ignorarlos puede ser un error.

El Comité de Nominaciones: termómetro del gobierno real

Pocos órganos revelan tanto sobre la salud del gobierno corporativo como el Comité de Nominaciones. Cuando funciona, evalúa el desempeño del Consejo, revisa su composición y promueve su renovación. Sus integrantes participan activamente en las entrevistas y formulan preguntas que van más allá del currículum.

Cuando no funciona, las señales son más sutiles: reuniones infrecuentes, decisiones que parecen llegar ya tomadas, ninguna mención a evaluaciones de desempeño. Porque el papel aguanta lo que le escriban —pero la sala de gobierno, no. La entrevista con quienes integran este comité suele revelar cuál escenario predomina.

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Cinco preguntas que un candidato debería hacer

Si la entrevista es también un ejercicio de evaluación inversa, el candidato necesita herramientas para ejercerla. Estas cinco preguntas pueden revelar más sobre un Consejo que cualquier documento de gobierno corporativo:

1. ¿Cuándo fue la última vez que el Consejo contradijo la recomendación del CEO? Indica si el Consejo ejerce una independencia real o funciona como cámara de validación.

2. ¿Cómo evalúa el Consejo su propio desempeño? Un Consejo que no se autoevalúa con rigor difícilmente puede evaluar a la administración.

3. ¿Cuál ha sido el tema más difícil que el Consejo ha enfrentado en los últimos dos años? La honestidad de la respuesta revela el nivel de confianza interna.

4. ¿Qué rol desempeña el Comité de Nominaciones en la selección de nuevos consejeros? Si la respuesta es vaga, es probable que las decisiones se tomen fuera del proceso formal.

5. ¿Qué espera el Consejo de mí en los primeros doce meses? Una expectativa clara sugiere una visión estratégica. Una respuesta difusa puede indicar un asiento más ornamental que funcional.

Ninguna garantiza una respuesta reveladora por sí sola. Pero en conjunto, trazan un mapa preciso del terreno que el candidato está a punto de pisar.

La pregunta que define la decisión

Aceptar un asiento en un Consejo implica responsabilidad fiduciaria, exposición reputacional y un compromiso de tiempo significativo. La conversación previa a la designación debería servir no solo para demostrar experiencia, sino también para evaluar si el entorno permite desempeñar el rol con integridad y criterio independiente.

Porque antes de aceptar un asiento, la pregunta no es si te eligieron. Es qué tipo de Consejo estás a punto de legitimar.

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Nota del editor: Milton Rosario es cofundador y Socio director de The OD Consulting Group. Experto en gobierno corporativo, cultura organizacional y desarrollo de liderazgo ejecutivo, asesora a Consejos de Administración y equipos C-Suite a través de las Américas. Fue Presidente del Colegio Nacional de Consejeros Profesionales Independientes, A.C. (CNCPIE). Conéctate con él en LinkedIn . Las opiniones publicadas en esta columna pertenecen exclusivamente al autor.

Consulta más información sobre este y otros temas en el canal Opinión

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