Empecemos por la evidencia. Un estudio de Harvard Business School calculó que una persona tóxica –deshonesta, irrespetuosa, agresiva, que amedrenta o acosa– le puede costar a su empleador unos 12,500 dólares al año. Incluso si esta persona se considera de alto rendimiento, esta pérdida equivale a más del doble de lo que podría generarle a la empresa. El costo se explica principalmente por la rotación, ya que las y los compañeros de una persona tóxica tienen 54% más probabilidades de renunciar".
Esta problemática es más común de lo que se cree. CISCO , por ejemplo, documentó pérdidas de 12 millones de dólares en un año atribuibles a incivilidad laboral, entendida como faltas de respeto y trato hostil. En Estados Unidos, la Sociedad para la Gestión de Recursos Humanos (SHRM por sus siglas en inglés) monitorea este fenómeno a nivel agregado y en su última medición calculó un costo de 2.7 mil millones de dólares al día por pérdidas difíciles de aislar, pero devastadoras para la productividad como menor esfuerzo intencional, pérdida de creatividad, falta de compromiso y energía que se consume en defenderse en lugar de producir.
Si esto es tan costoso, entonces, ¿cómo se podría aprovechar el protocolo que mandata la Ley Federal del Trabajo (LFT) para evitar estas pérdidas?
La respuesta está en identificar brechas. El siguiente checklist está diseñado para que evalúes, con honestidad, si el protocolo en tu empresa es la base sólida de un sistema que fomenta una cultura laboral segura e inclusiva, capaz de obtener lo mejor de las personas colaboradoras.