Desde Brasil 2014, Circana mide lo que ocurre en el mercado tecnológico durante los mundiales. El patrón es consistente: las ventas de televisores crecen cerca de 30% durante la temporada mundialista y generan más de dos terceras partes de la ganancia de toda la industria tecnológica en esos periodos. Rusia 2018 repitió la tendencia. Qatar 2022, edición atípica que coincidió con el Buen Fin y las fiestas navideñas, registró el mejor año en volumen de unidades vendidas dentro de todo el periodo analizado.
Lo que ha cambiado no es el apetito del consumidor, sino cuándo y cómo decide comprar. El calendario de 2026 ilustra esto con claridad: el Hot Sale ocurrió apenas días antes del inicio del torneo. Eso no es casualidad, es el nuevo ritmo del consumo informado. Hoy los compradores monitorean precios durante semanas, comparan opciones en línea y aprovechan ventanas promocionales para adelantar decisiones que antes se tomaban en las semanas del torneo. El impulso ya no llega de golpe; se distribuye.
Los canales también han cambiado. En 2018, cerca de la mitad de las ventas de televisores en unidades provenían de autoservicios. Para 2024, el canal online ya representaba 23% del valor de la categoría. La tienda física no murió, sigue siendo decisiva para quien quiere comparar tamaños de pantalla o recibir asesoría antes de gastar miles de pesos, pero el proceso de compra empieza mucho antes de llegar al piso de ventas.
Más allá de los televisores, cada edición amplía el menú. En 2018 las barras de sonido empezaron a entrar al partido. En 2022 los bocinas tipo party speaker registraron crecimientos notables. El consumidor ya no busca únicamente ver mejor el partido: busca vivirlo. La pantalla es el centro, pero el ecosistema que la rodea crece con cada ciclo.
Todo esto ocurre en un país que recibirá más de 5.5 millones de visitantes adicionales durante el torneo y que espera una derrama económica superior a los 60,000 millones de pesos, según estimaciones de la Secretaría de Turismo. La Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey serán los epicentros. El turismo y la hostelería se beneficiarán de manera directa. El comercio y el entretenimiento, de manera indirecta pero igualmente real.