A Petrobras no le desagrada la idea de desarrollar proyectos en el Golfo de México, mientras que Pemex ve con buenos ojos tener como socio a un líder mundial en aguas profundas.
¿Como llegan ambas empresas a la firma de este acuerdo?
Es de todos conocido que Pemex enfrenta varios retos, incluyendo su aún pesada carga financiera, una producción petrolera que ha mostrado dificultades para recuperar el dinamismo que tuvo durante las últimas dos décadas y una creciente necesidad de recursos para sostener operaciones e invertir en nuevos proyectos.
Ante esto, el gobierno mexicano ha reafirmado su compromiso con la empresa y la ha convertido en el pilar de una política energética enfocada a fortalecer la producción doméstica de hidrocarburos y derivados, recuperar capacidades industriales, y reducir dependencias externas. Estos planes, sin embargo, requiere socios con los cuales Pemex complemente capacidades y comparta el riesgo. Es ahí donde entra Petrobras
Tras una reestructuración, la petrolera brasileña ha emergido como una de las compañías más rentables del sector. Su liderazgo tecnológico en aguas profundas le ha permitido incrementar la producción de crudo, convirtiéndola en una referencia en cuanto a la explotación de recursos en alta mar. Al mismo tiempo, bajo la administración del presidente Lula, la empresa ha comenzado a asumir un papel más activo en objetivos de desarrollo industrial y seguridad energética nacional.
Dicho esto, la alianza entre ambas compañías parece responder a una lógica de complementariedad. Pemex necesita capacidades tecnológicas, experiencia operativa y eventualmente socios que le permitan acelerar el desarrollo de recursos con altos niveles de complejidad técnica. Petrobras, por su parte, busca oportunidades de expansión internacional donde pueda aprovechar las capacidades offshore que ha construido durante décadas.
El Golfo de México parece representar una oportunidad para materializar esta convergencia de intereses.
Lo que sabemos sobre la alianza
Se ha reportado ampliamente que la colaboración entre Pemex y Petrobras se concentrará en las actividades de exploración y produccion, y la propia petrolera brasileña lo ha confirmado en un breve comunicado de prensa con fecha del 22 de Junio. El documento añade que la alianza contempla que ambas empresas exploren oportunidades en procesos industriales, sobre lo que aún hay pocos detalles, pero que resulta igualmente atractivo dado que implicaría transformar los hidrocarburos en commodities de mayor valor.
La incógnita es qué proceso de transformación favorecería el avance de una agenda de colaboración más profunda entre Pemex y Petrobras. La refinación pudiese ser la opción más obvia, sin embargo, la respuesta quizá esté en un frente menos evidente: la producción de fertilizantes nitrogenados, actividad en la cual ambos países presentan condiciones estructurales comparables.