Sin embargo, vale la pena hacernos otra pregunta: ¿qué pasa cuando esa búsqueda de afinidad se convierte en un sesgo?
Durante décadas, muchos de estos sectores crecieron bajo una lógica de continuidad. Se buscaba incorporar personas que se parecieran a quienes ya estaban ahí. Que hubieran estudiado en las mismas universidades, compartieran códigos culturales similares, hablaran de cierta manera o encajaran con una imagen determinada de éxito profesional. El objetivo era generar confianza, tanto dentro de la organización como frente a los clientes.
Sin embargo, el resultado fue que muchas firmas terminaron pareciéndose demasiado a sí mismas, sin la posibilidad de atraer otros tipos de talento.
Por eso, cada vez se habla más de la diferencia entre el “culture fit” y el “culture add”. Mientras el primero busca personas que encajen en la cultura existente, el segundo invita a incorporar perfiles que puedan enriquecerla, cuestionarla y ayudarla a evolucionar.
La diversidad y la inclusión forman parte de esa conversación, aunque no significan lo mismo. La diversidad consiste en sumar personas con experiencias, trayectorias e identidades distintas. La inclusión implica que esas personas tengan una oportunidad real de participar, desarrollarse y ejercer influencia. Dado lo anterior, una organización puede ser diversa sin ser verdaderamente inclusiva.
En el sector legal, este sigue siendo un reto estructural que dista de estar resuelto, si bien se están haciendo esfuerzos para atenderlos.
Cuando inicié mi carrera, era poco común encontrar mujeres en posiciones de liderazgo dentro de los despachos. Había aún menos referentes de mujeres que combinaran la maternidad con una carrera exitosa y en ascenso dentro de la práctica privada. Los avances desde entonces son evidentes y merecen ser reconocidos. Hoy existe una mayor presencia femenina, una conversación más abierta sobre diversidad y una creciente conciencia sobre la necesidad de construir espacios más incluyentes para las personas LGBTQ+.
Pero el trabajo está lejos de terminar.