Algo similar sucede en marzo alrededor del Día Internacional de la Mujer y en diciembre con un mayor interés por la accesibilidad para conmemorar el Día Internacional de las Personas con Discapacidad.
El problema –y la oportunidad– es que las poblaciones vulneradas saben distinguir entre un mensaje genuino y uno calculado, y con base en esto pueden tomar decisiones de compra.
Una investigación publicada en Harvard Business Review en abril de 2026, conducida por James T. Carter de Cornell University y Michael W. White de la University of Massachusetts Lowell, realizó seis estudios con casi 3,000 personas y llegó a la conclusión de que en las comunicaciones de inclusión, el cuándo importa tanto como el qué.
En general, las personas participantes consideraron los mensajes de apoyo como menos auténticos cuando aparecieron en junio. No obstante, el mismo mensaje, presentado en cualquier otro mes, se percibió como más legítimo, sobre todo para las personas LGBTQ+, quienes incluso reportaron estar dispuestas a pagar hasta 20% más por productos de empresas que expresan ese apoyo fuera del mes del orgullo. El mismo mensaje. Diferente momento. Diferente resultado.
Los investigadores explican este resultado a través de lo que denominan un “entorno de alto consenso”. Cuando cientos de empresas publican mensajes similares al mismo tiempo, las personas LGBTQ+ (que son las de mayor interés en este análisis) perciben los mensajes como respuesta a una presión externa, no como reflejo de valores propios.
El estudio se midió para la comunidad de la diversidad sexual, pero bien podría aplicar a otros momentos del año donde hay alta visibilidad de poblaciones vulneradas como con muejres en el 8 de marzo. La sociedad lo sabe y ya no es tan fácil conectar si no hay sustento detrás de sus acciones de publicidad.
El problema no es comunicar en estas fechas. El problema es que para muchas organizaciones son el único punto del compromiso que declaran.