De la conexión a la confianza
La oportunidad, entonces, no está en negar la tecnología, sino en devolverle su lugar: una herramienta para convocar, organizar y amplificar, no para sustituir la vida en común.
México ya ha tenido momentos que lo demuestran. Después del 19S, parte de la respuesta ciudadana se organizó en plataformas, chats y redes; su fuerza no estuvo sólo en la velocidad de la información sino en que esa información se convirtió en brigadas, centros de acopio, verificación, cuidado y presencia física.
El mensaje fue claro: la digitalización funciona mejor cuando se usa como puente para ampliar el efecto de la comunidad, no cuando pretende reemplazarla.
La oportunidad no está en inventar comunidad desde cero. Ya hay colectivos, activistas, redes vecinales, organizaciones, bibliotecas, clubes y personas trabajando todos los días sobre problemas que muchas veces sólo vemos cuando nos atraviesan, tales como cuidados, violencia, soledad, movilidad, salud mental, medio ambiente, educación, seguridad o falta de oportunidades.
Quizá necesitamos una forma más clara de mapear esas formas de organización y acercarlas a la ciudadanía. Si hoy hacemos match para encontrar pareja, rutas, restaurantes o entretenimiento, también podríamos hacerlo para encontrar una causa, una red de apoyo, un colectivo o un espacio donde participar.
También necesitamos fortalecer terceros espacios: lugares que no sean casa ni trabajo, donde convivir no dependa únicamente de consumir, sino de participar en la vida comunitaria. Bibliotecas, centros culturales, parques, mercados, talleres, clubes, voluntariados o espacios de aprendizaje pueden funcionar como puntos de encuentro entre personas que no necesariamente piensan igual, pero comparten territorio, necesidades o una causa.
Porque una sociedad con más plataformas no necesariamente es una sociedad más unida. Pero una sociedad que sabe dónde encontrarse, qué redes la sostienen y cómo puede participar tiene más posibilidades de transformar la conexión digital en algo más valioso: confianza social.
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Nota del editor: Ilse Canela es Chief Marketing Officer en Solucredit | Cofundadora y CMO en Imagina Lab. Las opiniones publicadas en esta columna corresponden exclusivamente a la autora.
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