La derrota de Trump abre la posibilidad de que resurja la verdadera identidad del Partido Republicano. De pronto se torna complicado identificar si el voto de castigo de los ciudadanos de este país fue contra el Partido Republicano o contra el movimiento Make America Great Again (MAGA).
Desde su primera elección Donald Trump ha venido socavando las bases ideológicas de los republicanos sin apenas resistencia; su deriva autoritaria, la imposición de candidatos a su gusto por encima de los procedimientos de su partido, han colocado a MAGA por encima del Partido Republicano. Trump es un pasivo y un factor tóxico. Mantenerlo como líder del proceso electoral para los dos años siguientes es garantía de un triunfo demócrata. La salud de la democracia estadounidense pasa por la recuperación de las bases de este partido.
El proceso electoral demuestra la histórica capacidad de fortaleza y resistencia de las instituciones de Estados Unidos. Donald Trump ha querido colocarse desde su primera administración como actor hegemónico acumulando constantes agresiones contra los legisladores demócratas; ha intentado someter al Tribunal de Justicia; ha buscado alternativas para socavar la credibilidad del Tesoro y en todos los casos, la respuesta a las acometidas de este presidente ha demostrado una gran resiliencia de estas instituciones. El dominio de los demócratas de ambas cámaras dotará de mayor capacidad para recuperar el papel de contrapeso de poderes que había sido relegados por la actual administración.
El proceso electoral en la Unión Americana contiene las prisas por acabar con el orden internacional vigente. Las derrotas estratégicas en Irán, en Medio Oriente, las tensiones con Canadá y México en su entorno inmediato y el rompimiento del puente de diálogo con la Europa comunitaria se verán afectados por la apabullante derrota de Trump en un proceso electoral interno.
La expresión pato cojo de la que se habla popularmente cuando una administración entra en estado de incapacidad y dependencia, se van a ver reflejados en el papel de la Unión Americana en un contexto de dura competencia contra China y otros actores. Los beneficiarios del pato cojo podrían estar a la vista: Rusia e Israel, y previsiblemente darían un respiro al debilitado proyecto de la Unión Europea (UE).
Trump amenaza con vetar toda iniciativa en los siguientes dos años y las tendencias apuntarían a que podría gobernar a golpe de decretos. Siendo su facultad, no se trata de una estrategia legal, sino del costo político que supone detener la administración de la cosa pública en Estados Unidos. Siendo uno de los mandatarios peor evaluados en la historia de esta nación, el poco capital político que le queda lo podría dilapidar bloqueando las políticas nacionales. Carece de la legitimidad para emprender una estrategia basada únicamente en sabotear a los demócratas. Aquí recae la urgente reacción de las bases republicanas, no del movimiento MAGA.