“La confianza que se genera al garantizar que hay un ambiente controlado es muy valiosa para los colaboradores. En una encuesta que hicimos a nuestros usuarios reveló que ningún medio de transporte genera confianza al cien por ciento, pero a los que mejor les fue, es el de bicicletas compartidas, luego vanpooling y carpooling, con una media del 40% de confianza”, aseguró, Vicente Torres, director de Asuntos Públicos de Urbvan.
Otras empresas de movilidad, como Bussi, ya empezaron operaciones en la Ciudad de México y en el caso de Jetty, la app reforzó sus protocolos de limpieza y desinfección en todas sus unidades, además de ofrecer capacitación y asesoría a empresas.
La tecnología llega también a los fumadores
De acuerdo con los especialistas lo que queda ahora para las empresas es implementar estrategias como la planeación de rutas de transporte institucional para los colaboradores; incentivos para compartir el automóvil (carpool) y programas de vanpooling; así como el fomento de la movilidad activa como la bicicleta y estrategias de capital humano como horarios flexibles, trabajo escalonado y home office.
Para cualquiera que sea el plan de movilidad que elijan las empresas, el Instituto de Políticas para el Transporte y el Desarrollo (ITDP) recomendó que se debe hacer una metodología local con cinco etapas: planeación, diagnóstico, desarrollo de propuestas, implementación y monitoreo pues se requiere de una implementación especializada más que solo copiar o trasladar el ejemplo de otra política pública.
El papel de la movilidad en una economía detenida | #CómoReactivarMéxico
De acuerdo a cifras de la Semovi, previo a la epidemia de coronavirus, 19 millones de personas se movían en la metrópoli, y de este número, 53% lo hacían por motivos laborales.
“Más del 25% de los empleos de la ciudad de México se pueden realizar desde casa, así que desde el sector privado se pueden reducir los viajes y mantener a las organizaciones más seguras”, puntualizó Muñoz.