Tener una logística en línea como comercio electrónico debe considerar poseer bodegas, una red de reparto y proveedores, pero trasladar esto a un espacio físico es difícil de ejecutar.
Amazon cerrará sus tiendas Fresh y Go
En el caso de Amazon Fresh, la historia se remonta a 2007, cuando la idea nació discretamente como un servicio de entrega en Seattle. Sin embargo, el verdadero giro hacia el mundo físico se gestó cerca de 2015 en almacenes secretos, donde Jeff Bezos y su equipo de élite construyeron prototipos a escala real de lo que imaginaban sería el supermercado del futuro.
Amazon Go abrió sus puertas al público en 2018, el mundo quedó maravillado con la tecnología ‘just walk out’ donde los usuarios podían entrar a la tienda y salir sin tener que interactuar con ningún humano.
En el interior de las tiendas Amazon Fresh, la dinámica también era distinta a la de un supermercado tradicional. La empresa no solo llenaba los estantes con productos industriales, sino que firmó acuerdos con proveedores locales para ofrecer productos frescos de panadería y carnes, intentando ganarse la confianza de los barrios.
Los empleados, por su parte, no eran cajeros, sino "asociados" multifuncionales que se encargaban de reponer inventario, asistir a los clientes con la aplicación y gestionar el flujo constante de devoluciones de paquetes en los quioscos Locker+.
A pesar de este despliegue, el modelo económico terminó chocando con la realidad. El costo astronómico de mantener miles de cámaras y sensores en cada ubicación hizo que la expansión fuera financieramente insostenible comparada con la rentabilidad probada de Whole Foods, la cadena que Amazon adquirió en 2017 por más de 13,000 millones de dólares.
Por ello, la empresa ha decidido que es más sensato integrar su tecnología en marcas ya consolidadas que intentar construir un imperio físico desde cero. Con este cierre, cientos de empleados se enfrentan ahora a una reestructuración, marcando el fin de un experimento.