Las reglas que prometen abrir la puerta del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) a quienes trabajan en plataformas digitales levantan una valla más alta para las mujeres. De acuerdo con un estudio presentado por la red UNIDAS, ellas necesitan generar hasta 147% más ingreso respecto al que tenían previo a la implementación de la reforma laboral a trabajadores de aplicaciones de movilidad y reparto, para alcanzar el umbral que permite la afiliación plena a la seguridad social.
Para acceder al IMSS, repartidoras deben trabajar jornadas de hasta 14 horas
De acuerdo con Verónica Álvarez, conductora e integrante de Lady Drivers, un colectivo de conductoras de aplicaciones basado en Guadalajara, esta exigencia se traduce en jornadas que se extienden de 12 a 14 horas diarias, en lugar de las ocho que generalmente trabajaba.
Pero el esfuerzo no garantiza el resultado, Álvarez solo ha logrado una vez alcanzar el umbral necesario para acceder al programa de seguridad social, esto sucedió en diciembre del año pasado, cuando las tarifas suelen ser más altas y hay más afluencia de pasajeros, según relató. Esto sucede porque las aplicaciones deben actualizar mes con mes la base de datos de los trabajadores que cumplieron con el mínimo para acceder al IMSS.
“Este mes (enero) en mi agrupación (integrada por 20 mujeres aproximadamente) solo una persona logró llegar al umbral requerido”, agregó Álvarez.
En Hermandad Delivery, una agrupación de repartidoras que trabajan en el Estado de México, la distancia con el umbral resulta aún mayor. Frida Villegas, repartidora y representante de la colectiva, afirmó que en su grupo nadie logró alcanzarlo.
El informe UNIDAS describe un sector altamente masculinizado en el que solo 10% de las personas que laboran en plataformas de transporte y reparto son mujeres, de las cuales menos de la mitad accede a la seguridad social.
Del total, muchas son madres, jefas de hogar o estudiantes que buscan ingresos con cierta flexibilidad horaria. Sin embargo, de acuerdo con UNIDAS, esa flexibilidad convive con reglas de acceso a derechos que no consideran la desigual distribución de los cuidados.
Para obtener la seguridad social completa, las trabajadoras de plataformas no solo deben generar un ingreso mensual más elevado, sino producir más de lo que el sistema reconoce. Eso se debe al llamado “factor de exclusión” que deja fuera hasta 60% del ingreso bruto al momento de calcular el umbral de acceso al IMSS.
En la práctica, esto genera que una repartidora en moto que gana alrededor de 16,950 pesos brutos cotice con solo 8,475 pesos ante el IMSS, debido a que en el caso de personas que laboran en vehículos motorizados de dos ruedas, el factor de exclusión es de 50% en los primeros tres meses.
Álvarez también advirtió que la variación en tarifas complica todavía más la meta.
“Hay meses que las tarifas para una como conductora son más bajas. A ustedes como pasajeros les siguen cobrando lo mismo, pero a nosotros el criterio para pagarnos varía dependiendo de las dinámicas sin que tengamos claro cuáles son”, explicó.
Esta situación dialoga con otra barrera estructural: la sobrecarga de cuidados. Las mujeres disponen de menos horas continuas para conectarse a la aplicación, pero el sistema de cálculo de ingresos no reconoce esa realidad. De acuerdo con el informe, la llamada “flexibilidad” se convierte así en una trampa que obliga a jornadas fragmentadas y más largas para reunir el mismo dinero.
Maternidad y el riesgo de quedar fuera
Marianela Fernández, coordinadora de la estrategia de justicia laboral de Oxfam México, expuso que uno de los “nudos críticos” se encuentra en la maternidad y los cuidados. Las aplicaciones trabajan con una regla de bajada automática luego de inactividad por 30 días, lo que coloca a las trabajadoras en riesgo durante el embarazo avanzado y el puerperio.
Fernández advirtió que, en la práctica, esos procesos “biológicos, sociales, inevitables” son una causa de exclusión.
“Esto genera una discriminación indirecta muy clara”, dijo, porque la trabajadora puede perder atención médica, antigüedad y prestaciones en el momento de mayor vulnerabilidad.
Por ello, el informe recomienda “incorporar explícitamente el espíritu de protección a la maternidad”, evitar bajas automáticas durante el embarazo, parto o puerperio y emitir reglas que obliguen a mantener las aportaciones durante la licencia. También plantea un esquema de corresponsabilidad que involucre a las empresas para garantizar la protección efectiva.
La violencia de género se enfrenta a los algoritmos
El estudio de UNIDAS revela que siete de cada 10 trabajadoras han sufrido acoso o violencia por parte de los usuarios, pero la atención a estos conflictos se enfrenta a la gestión algorítmica.
Álvarez y Villegas comentaron que denunciar las agresiones puede implicar castigos automáticos, como reducción de viajes o penalizaciones por rechazar trayectos inseguros. Además, los procesos se llevan a cabo con bots que eliminan el factor de “empatía humana” cuando más se requiere.
Hoy, “el principal supervisor laboral no es una persona, sino un algoritmo”, comentó Fernández, quien subrayó la necesidad de “humanizar los mecanismos de atención y denuncia”, sustituir respuestas automatizadas por protocolos con personas reales y establecer plazos claros.
Las colectivas de trabajadoras ya desarrollaron redes de alerta, grupos de apoyo y círculos de protección entre mujeres para cubrir vacíos de seguridad. Las organizaciones impulsoras sostienen que estas prácticas deben reconocerse e institucionalizarse.
Para UNIDAS y Oxfam México, la tecnología no actúa de forma neutral y requiere reglas claras de rendición de cuentas. La etapa de implementación de la prueba piloto, señalaron, abre una oportunidad para ajustar umbrales, reglas de maternidad y mecanismos frente a la violencia antes de que la exclusión se consolide. Mientras tanto, en la calle, el acceso a la seguridad social sigue a varias horas extra de distancia.