Según los últimos reportes de Counterpoint Research, el mercado global de smartphones ha experimentado una desaceleración en unidades totales; sin embargo, el segmento premium, que abarca dispositivos de más de 600 dólares, creció un 8%, duplicando el ritmo del mercado general. Más impresionante aún es el auge del sector Ultra Premium, con equipos que superan los 1,000 dólares, que ya representa casi el 40% de las ventas totales dentro de la gama alta.
“Después de la pandemia, los usuarios empezaron a ver estas inversiones con una distancia mayor entre la compra de un nuevo producto y otro, es mejor invertir más para poder revender a mejor precio o que dure más el equipo”, refirió Piedras.
Empresas como Samsung y Apple entendieron que, ante la crisis, el consumidor de ingresos medios y altos no deja de comprar, sino que se vuelve más selectivo. Prefiere realizar una inversión mayor en un producto que percibe como un "valor refugio".
O sea, el usuario prefiere comprar un teléfono cada cinco años que sea mejor, a renovar cada uno o dos años. Además, adquirir un producto de este tipo da más posibilidades de revenderlo a un mejor precio.
NielsenIQ, en su Global Shopper Landscape 2025 señala que la tecnología aspiracional sobrevive porque ha logrado salir de la categoría de "gasto" para entrar en la de "identidad y eficiencia". Ante el miedo de "tirar el dinero" en un producto de gama media que podría fallar o quedar obsoleto pronto, el usuario se refugia en marcas con un ecosistema cerrado y prestigio probado.