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Revista Digital
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Tras caída de “El Mencho” se registraron entre 200 y 500 fake news en 48 horas

Usuarios de redes sociales son clave en la desinformación, pues posterior a un evento como el sucedido el fin de semana, se amplifican fake news.
lun 23 febrero 2026 01:30 PM
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Solo en las primeras 48 horas tras el operativo circularon entre 200 y 500 publicaciones con información falsa o no verificada, de las cuales entre 20 y 40 alcanzaron alta viralidad. (Foto: LPETTET/Getty Images/iStockphoto)

Imágenes sobre caos en el aeropuerto de Guadalajara, fotografías sacadas de contexto o de otros lugares en el mundo lograron robar la atención de los usuarios en la conversación digital tras el operativo donde se capturó a Nemesio Oseguera Cervantes, ‘El Mencho’ .

Videos de supuestos enfrentamientos, audios de “testigos”, capturas de pantalla con logos de medios y hasta imágenes generadas por IA inundaron redes sociales y grupos de mensajería. Durante horas, la pregunta no fue qué estaba pasando, sino qué era creíble.

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Aun sin un conteo oficial consolidado, estimaciones del Observatorio de Medios Digitales del Tec de Monterrey permiten dimensionar la escala del fenómeno. Solo en las primeras 48 horas tras el operativo circularon entre 200 y 500 publicaciones con información falsa o no verificada, de las cuales entre 20 y 40 alcanzaron alta viralidad, superando en algunos casos las 100,000 visualizaciones y 10,000 compartidos.

Bajo un modelo conservador, el volumen total de circulación se traduce en entre 3 y 5 millones de exposiciones potenciales a contenido falso o dudoso, una cifra que no equivale a usuarios únicos, pero sí refleja la magnitud del alcance en un lapso crítico.

En este caso, entre el 35 y 40% del contenido correspondió a material fuera de contexto, como videos antiguos o imágenes recicladas, 25–30% a contenido engañoso que exageraba hechos reales, y entre 10 y 15% a material manipulado, incluyendo imágenes generadas con inteligencia artificial.

La ventana más vulnerable se concentró en las primeras 6 a 12 horas, cuando la velocidad de propagación superó la capacidad de verificación, y cuando incluso teorías sin sustento lograron más de 100,000 interacciones en redes sociales.

¿Cómo se desinforma?

A diferencia de la idea tradicional de las “fake news” como una pieza aislada, los episodios de seguridad en México muestran la operación de lo que especialistas llaman redes de desorden informativo. Un ecosistema donde confluyen cuentas automatizadas, páginas de baja reputación, creadores oportunistas y usuarios que, sin intención maliciosa, amplifican contenido no verificado.

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Si las autoridades tardan en confirmar, esto se agrava como sucedió con los vídeos que amplificaron sobre la toma del crimen organizado en espacios como el Aeropuerto de Guadalajara, lo que generó pánico colectivo.

Un informe de la agencia de comunicación Sherlock Comms señala que fuera del ecosistema Meta, o sea WhatsApp, Instagram o Facebook, las aplicaciones más utilizadas por los mexicanos para revisar información son YouTube (89%), TikTok (70%), Pinterest (47%) y Telegram (43%). Entre las plataformas Meta, WhatsApp es la más utilizada, con un 73% de los usuarios.

Pero además del reto de la IA, muchas de las publicaciones usan contenido viejo que el algoritmo prioriza por causar conversación digital. En contextos de crisis, lo más impactante, lo que provoca miedo, indignación o sorpresa, tiende a circular más rápido. Así, un video sin confirmar puede alcanzar miles de reproducciones antes de que exista una versión oficial.

Plataformas abiertas como X o Facebook conviven con espacios cerrados como WhatsApp o Telegram, donde el monitoreo es prácticamente inexistente. Es en estos canales donde circulan muchos de los audios alarmistas o las “alertas” atribuidas a fuentes anónimas.

Sobre el tema, la Presidenta Claudia Sheinbaum fue cuestionada en la mañanera de este 23 de febrero, donde reconoció que mucha de la conversación digital exageraba hechos que estaban ocurriendo, mientras que el secretario de seguridad, Omar García Harfuch señaló que la policía cibernética tiene conocimiento de cuentas automatizadas que aprovechan estos eventos para replicar contenidos y causar pánico.

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¿Por qué es rentable difundir noticias falsas?

De acuerdo con el Observatorio de Medio Digitales del Tec de Monterrey, estas páginas monetizan tráfico a partir de clics, además, hay cuentas que buscan crecer en seguidores o actores que intentan influir en la percepción pública.

En contextos de violencia, además, el desorden informativo puede tener efectos tangibles. Rumores sobre bloqueos, enfrentamientos o riesgos en ciertas zonas influyen en decisiones cotidianas como puede ser salir o no de casa, cambiar rutas, cerrar negocios.

A pesar de ello, México carece de sistemas robustos para medir este fenómeno en tiempo real en temas de seguridad. A diferencia de procesos electorales, donde han existido esfuerzos coordinados de verificación y monitoreo, en crisis como la del operativo contra el líder del CJNG no hay un conteo claro de cuántas piezas falsas circulan, qué alcance tienen o cómo impactan en la población.

Frente a este escenario, la responsabilidad no recae únicamente en plataformas o autoridades. También interpela a los usuarios, que se convierten, voluntaria o involuntariamente, en nodos de distribución.

Cómo navegar la

infoxicación

en contextos de crisis

Ante la saturación informativa, los usuarios pueden adoptar prácticas básicas de verificación para reducir el riesgo de difundir contenido falso.

1. Desconfiar de la inmediatez

Las primeras versiones en eventos de seguridad suelen ser incompletas o incorrectas. Esperar confirmaciones oficiales o de medios confiables reduce errores.

2. Revisar la fuente

No basta con el contenido: importa quién lo publica. Cuentas sin historial verificable, páginas recién creadas o mensajes reenviados sin autor identificado son señales de alerta.

3. Verificar el contexto

Imágenes y videos pueden ser reales, pero no actuales. Buscar el mismo material en internet (búsqueda inversa) ayuda a detectar si es antiguo o pertenece a otro evento.

4. Evitar compartir contenido emocionalmente extremo

Mensajes que apelan al miedo o a la urgencia (“difunde”, “esto no lo verás en las noticias”) suelen estar diseñados para viralizarse sin verificación.

5. Cruzar información

Si una noticia solo aparece en redes sociales y no en medios establecidos o canales oficiales, es probable que no esté confirmada.

6. Asumir responsabilidad en el reenvío

No compartir también es una decisión informativa. Frenar la cadena de difusión es una de las formas más efectivas de contener la desinformación.

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