La llamada Privacy Display del Galaxy S26 Ultra limita el ángulo de visión de la pantalla, dificultando que terceros, en transporte público, oficinas abiertas o espacios compartidos, puedan leer mensajes, correos o documentos.
De acuerdo con estimaciones de IDC, más del 70% de los usuarios utiliza su teléfono para actividades sensibles como usar banca, teletrabajar o como sistema de autenticación, por lo que exponer esta información los deja vulnerables.
En sectores como finanzas o consultoría, la exposición visual puede derivar en filtraciones involuntarias de información confidencial. De ahí que soluciones como la pantalla de privacidad, antes limitadas a laptops corporativas o filtros externos, comiencen a integrarse de forma nativa en smartphones.
Esta tecnología no sólo oscurece los ángulos laterales, sino que permite ajustes según su contexto de uso, lo que sugiere un enfoque híbrido entre hardware y software para gestionar la privacidad en tiempo real, por ejemplo, haciendo más difícil ver notificaciones ajenas.
Además, este dispositivo integra tres agentes de IA distintos, el agente propio de Galaxy, encargado de funciones nativas del sistema, automatización de tareas y control del dispositivo, Galaxy AI; además de que tendrá tecnología basada en Perplexity, orientada a búsqueda contextual y respuestas en tiempo real, con un enfoque más cercano a la consulta informativa.
Esta apuesta de software se complementa con la tercera capa de IA de Google, que se posiciona como el motor generativo para creación de contenido, edición de imágenes y asistencia conversacional avanzada.