Esto incluye desactivar la distancia exacta, bloquear capturas de pantalla, restringir ciertas funciones de video y habilitar mensajes efímeros.
De acuerdo con Human Dignity Trust, al menos 65 jurisdicciones en el mundo criminalizan las relaciones entre personas del mismo sexo, mientras que la red ILGA World documenta que, aunque algunos países han avanzado en despenalización, en otros persisten sanciones que pueden ir desde multas hasta prisión.
En ese contexto, la información digital como la ubicación precisa o la identidad es un vector de riesgo.
IA como infraestructura de confianza
El otro componente clave de la estrategia es la inteligencia artificial. En la narrativa dominante del sector, la IA se ha asociado principalmente con personalización y eficiencia. En el caso de Grindr, su papel es mantener la plataforma segura.
La compañía se define como “AI-first”, con una plataforma propia integrada en la experiencia del usuario.
“La IA y el machine learning nos ayudan a identificar y bloquear contenido prohibido, incluyendo bots y deepfakes, antes de que ocurra daño”, apunta el ejecutivo.
El sistema también se utiliza para detectar actividades ilícitas, como la distribución de drogas, combinando automatización con moderación humana.
Esto porque a medida que las plataformas crecen, la moderación manual se vuelve insuficiente. La IA es una capa estructural, no solo para mejorar la experiencia, sino para reducir riesgos.
De acuerdo con McKinsey & Company, las empresas que logran construir “confianza digital” tienen más probabilidades de crecer a tasas superiores al 10% en ingresos y rentabilidad.
De cara a 2026, el reto para la industria será replicar este enfoque a escala. No solo en plataformas de nicho, sino en ecosistemas masivos donde los incentivos económicos han favorecido históricamente la explotación de datos, de acuerdo con la consultora.