Los taxistas argumentan que los conductores de plataformas no se apegan a las normativas que ellos sí cumplen. Esto sucede porque en el caso de los primeros requieren trámites gubernamentales como regulación con licencias de transporte público, placas especiales y taxímetro, mientras que las apps como Uber exigen registros digitales contar con una licencia estándar o E1 y registro en app.
En el caso de los aeropuertos, la principal diferencia radica en que los taxis autorizados tienen permitido operar en zonas federales. Para las aplicaciones, el escenario sigue marcado por la incertidumbre jurídica, por ejemplo, Uber cuenta con una suspensión definitiva derivada del amparo 1202/2025, otorgada en octubre de 2025, que impide a la Guardia Nacional detener arbitrariamente a sus conductores en más de 70 aeropuertos del país. Sin embargo, no se trata de un permiso para operar, sino de una medida temporal mientras se resuelve el juicio.
De acuerdo con la Ley de Aeropuertos mexicana, estos espacios son considerados de jurisdicción federal, es decir, se necesita un permiso federal para brindar servicios de traslado de pasajeros en ellos.
Cualquier plataforma de las que ahora existe en el mercado mexicano puede trasladar personas a cualquier aeropuerto en México, pero no recoger pasajeros a menos que tenga el permiso mencionado.
Esta ambigüedad es la que provoca operativos, protestas y bloqueos, como los registrados recientemente en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM), en los que los taxistas exigen la salida de las plataformas de este espacio.
Pese a la urgencia que la Copa del Mundo pone sobre el tema, Malpica señala que uno de los principales pendientes es la falta de diálogo entre los actores involucrados.
“No hemos tenido una sola mesa de diálogo donde estén todos: autoridades, taxistas, plataformas, aeropuertos y consumidores”, dice.
Tener un espacio de diálogo de este tipo, asegura, permitiría conocer las necesidades reales de quienes trabajan en el sector y en lugar de exigir más protocolos sobre los ya existentes, generar una nueva normativa que encuentre un punto medio para que taxis y plataformas puedan trabajar.