Para firmas como TCS, que venden consultoría, integración, desarrollo y operación tecnológica, ese entorno abre una oportunidad evidente. El propio ejecutivo sostuvo que México es hoy la operación más grande de la compañía en América Latina y que la empresa cuenta en el país con casi 12,000 colaboradores que atienden a más de 250 clientes. Esta infraestructura de talento humano le ayuda a la consultora a replantear su estrategia de negocio.
“Antes, por ejemplo, los proyectos y las metas tenían un tiempo promedio de ocho o 12 meses, hoy en día no existen proyectos de 12 meses, entonces hay que producir resultado en tres meses, cinco meses”, dijo el ejecutivo.
Y esta aceleración de los procesos viene de la mano con el avance de la IA agentica en el mundo. McKinsey reportó en 2025 que 78% de las organizaciones encuestadas ya usa IA en al menos una función del negocio, frente a 72% un año antes, y que 71% afirma usar regularmente IA generativa en al menos una función, arriba de 65% en la primera mitad de 2024.
El directivo de TCS reconoce que la velocidad de adopción obliga a rehacer la forma en que trabajan las consultoras y sus clientes.
“Actualmente este desafío de talento es un desafío bastante importante para nuestra empresa, para nuestra industria y también para el país”, señaló.
Pues una cosa es comprar licencias o conectarse a un modelo, mientras que la IA plantea un rediseño de procesos, la capacitación de personal, así como definir la gobernanza y hacer que distintas áreas confíen lo suficiente en la herramienta como para integrarla en operaciones diarias. Una oportunidad que pueden captar las consultoras.
El nuevo negocio para las consultoras ya no está sólo en convencer a un cliente de probar un copiloto, sino en responder preguntas más incómodas sobre cuánto ahorra, qué área puede automatizarse sin elevar riesgos, quién valida las salidas del modelo y en cuánto tiempo puede verse una mejora real en ingresos o productividad.