A la par, los hogares con acceso a internet pasaron de 71.7% en 2023 a 75.3% en 2025. Sin embargo, el salto más significativo está en los dispositivos conectados, pues los hogares con tecnologías IoT crecieron de 20% a casi 30% en ese mismo periodo.
Además, la proporción de personas que interactúan con tecnologías conectadas pasó de 27.6% a 37.9% entre 2023 y 2025. Este ecosistema se construye de forma gradual, de acuerdo con The Competitive Intelligence Unit (The Ciu), los dispositivos de entretenimiento encabezan la adopción, con 59.3% de usuarios activos, seguidos por bocinas inteligentes con asistentes virtuales, que ya están presentes en 63.6% de los hogares con IoT.
Otros segmentos, como sistemas de vigilancia o iluminación inteligente, avanzan a un ritmo más moderado, mientras que electrodomésticos conectados, como refrigeradores, lavadoras o cerraduras digitales, aún se encuentran en una fase temprana, con niveles de adopción cercanos al 5%.
Es decir que aunque el hogar inteligente ya es una realidad, su potencial de crecimiento sigue siendo amplio, lo que representa una oportunidad para las empresas que compiten en el mercado de hacer crecer su base de usuarios y fidelizarlos.
Para fabricantes como LG, la visión, explica Aguilar, apunta hacia un modelo de “zero labor home”, donde la tecnología reduzca al mínimo las tareas domésticas. Esto implica, dice, integrar inteligencia artificial en todos los dispositivos, independientemente de su precio o categoría.
El auge de estos ecosistemas también redefine la relación entre las empresas tecnológicas y los consumidores. A diferencia del modelo tradicional basado en compras esporádicas, el hogar inteligente promueve una interacción constante. Actualizaciones de software, servicios de mantenimiento, plataformas de contenido y suscripciones generan un vínculo continuo que, a su vez, abre nuevas fuentes de ingresos para las compañías.