La proliferación de deepfakes llevó a la industria tecnológica a replantear la forma en que se valida la autenticidad del contenido digital. En este contexto, acceder a la metadata de una imagen es una herramienta clave para cualquier usuario, especialmente desde que existen las Content Credentials, impulsadas por la Coalition for Content Provenance and Authenticity (C2P), las cuales funcionan como una especie de “acta de nacimiento digital” que permite rastrear el origen y las modificaciones de una foto, video o audio.
Y es que el crecimiento de este tipo de contenido desinformativo exige una respuesta. De acuerdo con reportes de Sensity AI, el volumen de deepfakes en internet registró un aumento superior al 500% desde 2019. La firma advierte que la mayoría de estos contenidos están vinculados a manipulación de identidad y material no consensuado, lo que evidencia un uso masivo de esta tecnología fuera de contextos creativos o experimentales.
El impacto también es social y económico. Un informe de Deloitte estima que los fraudes impulsados por IA podrían generar pérdidas de hasta 40,000 millones de dólares tan solo en Estados Unidos para 2027.