Cambios de movilidad a partir de la llegada de Uber
Más allá del caso puntual de Uber y Mx Taxi, lo que está en juego es una transformación más profunda del mercado de movilidad. De acuerdo con actores del sector como AlianzaIn, que engloba a plataformas como DiDI, Rappi, Uber e inDrive, la competencia está en el control de la demanda y gana quien tiene la relación directa con el usuario.
Las plataformas llevan ventaja en ese terreno gracias a su brazo tecnológico y escala al concentrar millones de usuarios que han adoptado la lógica de solicitar servicios desde el celular, con trazabilidad y certidumbre en precios.
En el caso de los taxis, aunque hubo intentos de digitalización que surgieron desde el propio gremio, no lograron consolidar una base suficiente de usuarios y se enfrentaron a la resistencia de los conductores.
La facilidad y experiencia que las plataformas ofrecieron a los usuarios, tuvo consecuencias directas en la demanda de los taxis tradicionales, pues de acuerdo con datos de la Semovi, antes de la pandemia, la Ciudad de México contaba con alrededor de 140,000 taxis, para finales de 2025 la cifra rondaba las 60,000 unidades en operación formal.
Es así como la adopción de plataformas digitales transformó la manera en que las personas se mueven en las ciudades, priorizando la inmediatez, la trazabilidad y la certeza en el servicio. El taxi tradicional, que durante años operó bajo lógicas distintas, ahora se ve obligado a adaptarse a ese nuevo estándar.
Hacia adelante, el sector parece encaminarse a un modelo híbrido donde taxis y plataformas dejan de operar como bloques separados. Además del ejemplo de Uber y MX Taxi, está inDrive, que opera con Caribe Taxi Exprés en el aeropuerto de Cancún; o DiDi, principal competidor de Uber en México, que lanzó su servicio DiDi Taxi en 2019, con el que opera en varias ciudades del país y se construye a partir de acuerdos con autoridades y gremios locales.