Las dudas sobre la autenticidad de Benjamin Netanyahu, primer ministro de Israel, se dispararon en redes sociales, luego de que circulara un video en el que supuestamente aparecía con seis dedos. El clip sí era real, pero ese detalle bastó para que surgieran versiones sin sustento que afirmaron que el líder israelí había muerto en un ataque iraní y que un doble creado con inteligencia artificial ocupaba su lugar.
Los mensajes se viralizaron con rapidez y en plataformas como X, usuarios cuestionaron si Netanyahu seguía con vida y asociaron el supuesto “dedo extra” con errores típicos de la IA; uno de esos comentarios acumuló millones de visualizaciones. Especialistas en investigación digital explicaron que todo se debió a una sombra en la mano, pero la aclaración se perdió entre la avalancha de publicaciones.
El episodio mostró un cambio clave: incluso cuando el contenido era auténtico, la sospecha se impuso. Los generadores de imágenes con inteligencia artificial ya corrigieron fallas evidentes como las manos deformes, pero el efecto ahora resultó distinto, ya que cualquier detalle extraño bastó para sembrar duda sobre la veracidad del material.