Un nuevo marco económico: impuestos, acceso y redistribución frente al avance de la IA
El planteamiento no se queda en advertencias. En la entrevista y en el documento citado por Axios, OpenAI propone mecanismos para adaptar la economía a este cambio. Entre ellos destaca la creación de un fondo público de riqueza que permitiría a los ciudadanos participar del crecimiento generado por la IA.
También se contemplan impuestos al trabajo automatizado y ajustes en la base de recaudación, en un contexto donde los ingresos tradicionales ligados al empleo podrían perder peso. A esto se suma la idea de garantizar acceso a la inteligencia artificial como un recurso esencial, ampliando su alcance a trabajadores, instituciones educativas y sectores que hoy no tienen acceso pleno.
Dentro de ese mismo marco aparecen propuestas como jornadas laborales de 32 horas con salario completo y mecanismos de apoyo que se activarían automáticamente ante desplazamientos en el empleo.
El papel del gobierno: entre la colaboración y el control de sistemas avanzados
En ese contexto, Altman reconoce que el desarrollo de sistemas como la inteligencia artificial general podría haber tenido otro origen. A su juicio, “la creación de la AGI habría sido un proyecto gubernamental”, aunque hoy plantea una ruta distinta.
Más que una centralización, propone una colaboración estrecha entre sector público y privado, acompañada de auditorías a los sistemas más avanzados y coordinación en escenarios donde las capacidades tecnológicas superen los mecanismos tradicionales de control.
Capital, trabajo y el equilibrio que está en juego
Detrás de todos estos cambios aparece una discusión más amplia. Axios advierte que una respuesta tardía podría traducirse en pérdida de empleos, ataques cibernéticos y tensiones sociales.
Ese escenario presiona directamente la relación entre capital y trabajo, obligando a replantear la forma en que se distribuyen los beneficios del desarrollo tecnológico. Frente a esa transformación, Altman insiste en que las decisiones no pueden concentrarse en una sola figura, sino abrirse a un debate más amplio que acompañe la velocidad del cambio.