La producción masiva de este dispositivo llegaría hasta 2028 y Luxshare, proveedor chino con experiencia en manufactura para Apple, asumiría el diseño de sistema y la fabricación como socio exclusivo.
Desde que la compañía integró io Products, la firma fundada por Jony Ive, el exjefe de diseño de Apple, la expectativa se concentró en un dispositivo distinto al teléfono, incluso cuando llegó Ive al círculo cercano de Altman hablaron de una nueva categoría, una especie de tercer aparato central en la vida digital, diferente al celular y a la computadora.
Esa promesa generó curiosidad porque sugería una ruptura con el formato dominante de los últimos 15 años. Sin embargo, el reporte de Kuo devuelve el debate al ya competido terreno de los smartphones.
Para OpenAI, tener un teléfono propio es crecer a ChatGPT como servicio web y como infraestructura para otras empresas. Pero la relación cotidiana con los usuarios sigue mediada por plataformas ajenas. En el iPhone depende de Apple, en Android depende de Google y de los fabricantes.
En la computadora vive dentro del navegador, del sistema operativo o de aplicaciones que no controla por completo. Un dispositivo propio le daría una puerta directa al usuario, sin intermediarios que definan reglas, comisiones, permisos o acceso a datos.