Esto no quiere decir que correr maratones tenga como consecuencia mejores resultados financieros. Pero su correlación con métricas de valor corporativo ha animado discusiones más amplias sobre si la cultura del cuerpo y del ejercicio físico puede ser una señal de capacidad ejecutiva y estilo de liderazgo.
La plataforma Strava lo pone en números, dentro de su informe global Year in Sport 2025 reporta más de 180 millones de usuarios activos y un crecimiento de 3.5 veces en el número de clubes de running, que superan el millón en la plataforma, un enfoque fuerte en la conexión social como motivador central para hacer deporte.
Ese mismo reporte detecta que, aunque hay un giro hacia un enfoque más equilibrado del entrenamiento, priorizando descanso, recuperación y sostenibilidad física, la participación en actividades de running es un factor clave para mantener compromisos personales de largo plazo.
Los maratones más prestigiosos, como Boston o Berlín, no son carreras fáciles de entrar y dominar esos procesos de entrada y competir en esas pruebas es un símbolo de capacidad de aguante y confianza, valores que muchas empresas tecnológicas quieren ver en su liderazgo. “En nuestro caso, muchos de los colaboradores han logrado conocerse, conectarse e ir a distintas carreras alrededor del mundo con un apoyo por parte de la consultora, pues se trata de una manera de socializar”, explica Teixeira, quien ha presentado el caso de la empresa en foros como Davos.
Otras compañías como AWS implementan este tipo de carreras en sus eventos globales con el fin de que no solo se logre hacer un networking interno, sino también con clientes. Durante re:Invent 2025 la firma de nube lanzó una convocatoria que creció 50% en solo un año y donde participaron colaboradores de la firma, pero también clientes.