México, además, es un punto de referencia para empresas como Philips, que tienen la proyección de fortalecer sus cadenas de producción regionales en un mercado que si bien es altamente competitivo y sensible al precio, también es susceptible a adoptar a nuevos competidores en un contexto donde promociones de comercio electrónico, fin de año o eventos deportivos internacionales impulsan las ventas.
De acuerdo con datos de IMARC para México, el mercado de televisores se estimó en 5,200 millones de dólares en 2025 y se prevé que mantenga una trayectoria de crecimiento durante los próximos años. A escala global, las Smart TVs también ganan peso dentro del ecosistema de entretenimiento en casa, empujadas por la convergencia entre hardware, plataformas de contenido y servicios digitales.
La consultora señala que el negocio de televisores vive una nueva etapa de renovación impulsada por el consumo de streaming, la demanda de pantallas más grandes, la búsqueda de mejor calidad de imagen y eventos deportivos que tradicionalmente detonan compras de electrónicos.
En este sentido y luego de un periodo con menos lanzamientos y una presencia más discreta en el mercado, Philips tiene la intención de acelerar su portafolio con televisores portátiles, pantallas de gran formato y modelos que integran Ambilight, una tecnología de iluminación trasera que reacciona a los colores de la imagen en tiempo real.
Desde la perspectiva de la compañía, la conversación de la industria de televisores se ha mantenido demasiado tiempo alrededor de atributos tradicionales como el tamaño, la resolución, el sonido o el tipo de panel.
Por lo tanto, con la integración de Ambilight, la firma busca mover el discurso hacia la inmersión, pues es una tecnología que utiliza luces LED integradas en la parte posterior del televisor que proyectan sobre la pared los colores predominantes de lo que aparece en pantalla, con cambios dinámicos conforme avanza una película, una serie, un concierto o un videojuego.