En Latinoamérica, según cifras del Observatorio Demográfico de la CEPAL, señala que la región promedia 1.8 hijos por mujer, una cantidad por debajo del nivel de reemplazo necesario (2.1) para sostener a una población estable. En los años 50, cada mujer latinoamericana tenía 5.8 hijos en promedio, pero ha ido cayendo a 2.9 en 1995, 2.1 en 2014 y a 1.8 en la actualidad.
Las investigaciones, publicadas en el Buró Nacional de Investigación Económica y en la Red de Investigación en Ciencias Sociales (SSRN, por sus siglas en inglés), destacan que si bien el objeto de estudio fue el smartphone, también existen otros elementos en torno a este fenómeno, como condiciones económicas, el uso de anticonceptivos, los costos de la vivienda o los cuidados infantiles, entre otros.
De acuerdo con el estudio publicado en el Buró y citada por primera vez por el New York Times, se utilizó como punto de partida el irregular lanzamiento del primer iPhone, en 2007, para aislar los efectos del dispositivo en la fertilidad, pues solo estuvo disponible en la red de AT&T hasta 2011.
Con eso en mente, Caitlin Myers, economista del Middlebury College, y Ezekiel Hooper, su alumno, compararon las tasas de fertilidad en los estados de EU donde hubo disponibilidad del teléfono contra lugares en donde hubo poca o nula cobertura y encontraron que en esos años el iPhone pudo tener un efecto de entre el 33 y el 52% en el descenso de la fertilidad.
Para Myers, una hipótesis plausible es que los jóvenes comenzaron a socializar más por medios de los teléfonos que en persona y, por lo tanto, eran menos propensos a tener relaciones sexuales.
Asimismo, estos dispositivos también podrían haber facilitado el acceso a la pornografía, lo que les llevó a sustituirla por el sexo, o incluso podrían haberlos utilizado como una fuente de acceso a mejor información sobre anticoncepción e incluso sobre el aborto.