¿Por qué importa el tamaño de los chips?
El hecho de que un chip sea más pequeño implica que se reduzca la distancia que recorren los electrones para procesar datos a una mayor velocidad, con una mejor eficiencia energética, con una reducción de los costos de producción y, además, permite su incorporación en dispositivos más compactos.
De acuerdo con el maestro en ciencias computacionales, Usamah Moin , cuanto más pequeños son los procesos de fabricación, más transistores se pueden integrar en la misma área, lo cual es relevante porque estos pequeños interruptores de encendido y apagado conforman las puertas lógicas de un chip, su memoria y todos sus procesos de computación.
Hacer más pequeña la tecnología es cada vez más complejo, destaca el especialista, por tres principales razones. Una es que los electrones se “filtran” por las compuertas de los transistores, lo cual genera un gasto de energía innecesario, mientras que agrupar miles de millones de transistores en un espacio tan diminuto dificulta la disipación del calor.
Por último, el tercer gran problema es el aumento del coste por oblea, pues las máquinas de litografía ultravioleta, las que imprimen la microarquitectura del chip, elevan sus precios cuando son más precisas y llegan a superar los 150 millones de dólares, por lo que muy pocas empresas tienen acceso a ellas.
Para producir este chips, los investigadores de IBM desarrollaron una arquitectura de transistores completamente nueva, a la cual llamaron “nanostack”, y que consiste en ser un diseño tridimensional basado en nanohojas que se apilan verticalmente y alterna los transistores, aprovechando la integración secuencial 3D para incluir más transistores en un chip.
El diseño, detalla la firma, también permite el uso de diferentes combinaciones de materiales dentro de cada capa apilada, algo que optimiza el rendimiento y la eficiencia energética de cada transistor de manera independiente del resto.