El camino más viable no es la sustitución total inmediata, apunta el especialista, sino enfocarse en sectores con demanda cercana como el automotriz, aeroespacial, telecomunicaciones y dispositivos médicos, mediante procesos de ATP (assembly, test and packaging) e ingeniería de producto.
Los obstáculos del capital y la innovación
A pesar de la ambición gubernamental, la escala de inversión sigue siendo un desafío crítico. Ebrard reveló que, actualmente, existe una empresa de dueños mexicanos capaz de diseñar semiconductores que lleva año y medio intentando levantar 20 millones de dólares en el mercado de capitales sin éxito. Ante ello, el secretario instó a los fondos de inversión a apoyar a las startups mexicanas para permitirles escalar su producción.
“Si no aumentamos la capacidad de innovación, la pregunta sería ¿por qué suponemos que vamos a aumentar la riqueza o nuestra capacidad económica?”, cuestionó Ebrard, subrayando que México aún tiene un porcentaje bajo de inversión comparado con países de desarrollo similar.
En este sentido, datos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), refieren que México es una de las 10 economías que agrupa alrededor del 75% de la Inversión Extranjera Directa (IED), debido a que el país ha logrado integrarse a nuevas cadenas globales vinculadas, precisamente, a tecnología avanzada e infraestructura estratégica.
De hecho, la empresa USAT anunció una inversión de 2,340 millones de pesos para una planta en Yucatán, al tiempo que proyectos como QSM Semiconductores buscan fortalecer sus capacidades de diseño y manufactura avanzada de chips, y de hecho, invirtió 20 millones de dólares en este proceso.
Además de inversión, México necesita desarrollar una cadena productiva que funja como ecosistema. Es decir, que la academia genere talento, investigación aplicada y conocimiento; la industria convierta ese conocimiento en productos, procesos y servicios; y el gobierno puede habilitar condiciones de largo plazo. “Si uno de estos tres elementos falta, el ecosistema avanza más lento”, afirma Jáuregui.