Soy de las personas que escuchan música casi todo el tiempo: mientras trabajo, en mis traslados, haciendo labores del hogar o deporte. Pero también formo parte de ese grupo a las que los audífonos suelen lastimarle. He probado in-ear (los que entran al canal auditivo), on-ear (los que se apoyan sobre la oreja) y over-ear (los que cubren toda la oreja), y siempre termino incómoda, ya sea por la sensación de tener algo dentro del oído o por el peso de las diademas. Por eso prefiero las bocinas cuando puedo, aunque no siempre es una opción.
Así que cuando aparecieron los audífonos tipo arete, esos que se sujetan al cartílago sin entrar al canal auditivo, me emocioné. Lo que me desanimó fue el precio, pues en cuanto los busqué por internet para comprar unos, de las primeras opciones que aparecieron fueron los Huawei FreeClip 2, que rondan los 3,999 pesos en el sitio oficial de la marca, mientras que su antecesor, el FreeClip original, se encuentra entre los 2,000 y 2,800 pesos. También vi los LinkBuds Clip de Sony, que superan los 4,000 pesos.
Buscando una opción más accesible di con los Soundcore C50i, de Anker, cuyo su precio de lista ronda los 1,500, pero están disponibles desde los 650 pesos en algunas tiendas como Mercado Libre.