Un mercado atractivo, un país expuesto
Zurdo señala a la inteligencia artificial como uno de los aceleradores más importantes de esta industria, lla cual identificaron que ya opera como una industria de trabajo propia y hasta una universidad en la dark web, que operan de manera similar a las plataformas de educación en línea, pero están diseñadas exclusivamente para enseñar y promover actividades ilícitas mediante esquemas de mentoría, foros con sistemas de reputación y el modelo de cibercrimen como servicio.
A ello se suma que durante el primer semestre de 2026, el auge del comercio electrónico y la expansión de los neobancos convirtieron al país en uno de los principales blancos de fraude digital, robo de identidad, extorsión en línea y campañas de phishing en América Latina.
"Las bandas que eran locales se regionalizan, se cartelizan y operan en mercados sumamente atractivos", explica Zurdo, quien describe a México como un caso que reúne todas las condiciones para ser un blanco ideal para estas organizaciones.
El Informe Cyber Protect 2026, elaborado por SonicWall, lo confirma y ubica a México como el mercado más vulnerable de Latinoamérica, con un incremento de 139% en detecciones de malware, impulsado por campañas concentradas de troyanos, además de liderar el volumen regional de ransomware.
“Los datos de SonicWall revelan que los ataques se están volviendo más rápidos y, en algunos casos, un poco más sofisticados,” afirma Michael Crean, vicepresidente senior y director general de servicios de seguridad gestionados de SonicWall.
El factor humano, la vulnerabilidad real
Zurdo es enfático en que la inteligencia artificial no inventó al cibercrimen, pero sí lo potenció. La usa para automatizar ingeniería social, perfeccionar fraudes financieros y sofisticar campañas de desinformación.
Y ese acelerador llega justo cuando el rango de edad de las víctimas se amplía en ambos extremos, 65% de los padres entrega a sus hijos un celular o una tableta a sus hijos antes de los 5 años. Desde antes de la pandemia, la edad promedio de iniciación en redes sociales y telefonía móvil disminuyó de 13 a 9 años., y BTR Consulting encontró que 30% de los menores usa las billeteras digitales que sus padres les dan para gastos escolares, pensadas para comprar un snack en el recreo, terminan utilizándose para apostar dinero durante la jornada escolar.