De acuerdo con Bloomberg, que cita a personas familiarizadas con el tema, la empresa analiza comercializar parte de la capacidad de cómputo de sus centros de datos que no utiliza para desarrollar sus propios modelos de inteligencia artificial. La oferta incluiría potencia de procesamiento y una arquitectura similar a la de los grandes proveedores de nube.
Meta ha incrementado de manera acelerada su gasto en infraestructura durante los últimos años para desarrollar la familia de modelos Llama y ampliar las capacidades de IA en productos como Facebook, Instagram, WhatsApp y sus nuevas Meta AI Glasses.
La empresa construye actualmente un centro de datos de gran escala en Mississippi, un proyecto estimado en alrededor de 10,000 millones de dólares. Además, prevé destinar entre 125,000 y 145,000 millones de dólares este año a infraestructura y desarrollo relacionado con inteligencia artificial.
Si finalmente decide rentar la capacidad excedente de sus centros de datos, Meta podría generar ingresos adicionales a partir de una infraestructura que originalmente fue diseñada para sus propios desarrollos.
Competencia para los gigantes de la nube
El posible movimiento también supondría la entrada de Meta a un mercado dominado por Amazon Web Services (AWS), Microsoft Azure y Google Cloud, que concentran buena parte del negocio mundial de servicios de cómputo en la nube.
La creciente adopción de IA ha disparado la demanda de capacidad de procesamiento, convirtiendo a los centros de datos y a los chips especializados en uno de los recursos más valiosos de la industria tecnológica.
Según Bloomberg, Meta estudia aprovechar esa demanda ofreciendo a terceros parte de su infraestructura cuando ésta no esté siendo utilizada por sus propios sistemas de IA.
No sería la única empresa en explorar esta estrategia, SpaceX comenzó recientemente a alquilar parte de la capacidad de sus centros de datos a compañías dedicadas al desarrollo de inteligencia artificial, entre ellas Anthropic, Google y la startup Reflection AI.