México se encuentra en un momento decisivo para consolidarse en el panorama tecnológico global. La "fiebre" de centros de datos es la oportunidad para aprovechar su cercanía con Estados Unidos. Sin embargo, el país aún está lejos de generar y distribuir la energía necesaria para poner en funcionamiento los proyectos previstos para 2030 y, por lo tanto, otras naciones de Latinoamérica surgen como opciones viables para captar este auge.
En términos de cifras, el panorama es ambicioso y retador. Actualmente existen unos 279 megavatios en operación destinados a centros de datos, pero la meta establecida por la industria es alcanzar los 1,500 MW para el año 2030, aunque para alcanzar el objetivo sin colapsar el sistema eléctrico nacional se requiere una potencia de reserva de al menos 2,000 MW.
“Hay que abrir el mercado y facilitar que las empresas generales de energía desarrollen esa generación", menciona Carlos Forero, director de operaciones de Odata, quien resalta que ante la falta de una respuesta ágil en este sentido, la inversión internacional podría mirar hacia otros horizontes en la región, como Brasil, Chile o Colombia.