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Tus pasos ya son datos: más de 7,000 zapaterías, ópticas y más tiendas miden cómo te comportas

La IA y los sensores llevan al comercio físico a una práctica que nació en el e-commerce: medir cada interacción del consumidor para decidir qué vender, dónde colocarlo y cómo aumentar las ventas.
Personas caminando frente a tiendas comerciales.
Antes, en un negocio tradicional, las decisiones de campañas, ubicación y configuración de tienda se “tomaban con base al feeling”, mencionó la cofundadora. (diegograndi/Getty Images)

Cada vez que caminas frente a una tienda, entras a un establecimiento o permaneces algunos minutos frente a un producto, puedes generar información que las marcas utilizan para tomar decisiones sobre sus espacios físicos.

Esto comenzó con el comercio electrónico, el cual acostumbró a las empresas a saber qué busca un consumidor, cuánto tiempo permanece en una página, qué productos consulta y en qué momento abandona una compra. Ahora, esa lógica se traslada al mundo físico, donde sensores y software permiten medir el flujo de personas dentro y fuera de una tienda. Un ejemplo de ello es la startup mexicana Getin, que utiliza este tipo de tecnología en más 7,000 tiendas físicas en México y otros países de Latinoamérica.

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De acuerdo con información proporcionada por la empresa, su plataforma mide cuántas personas pasan frente al establecimiento, cuántas entran y cuánto tiempo permanecen dentro gracias a una pequeña antena conectada a internet y electricidad, la cual detecta las señales emitidas por los smartphones que la gente carga en sus bolsillos.

Con esa información, la empresa construye zonas virtuales alrededor de la tienda para determinar si un dispositivo está dentro del establecimiento o si solamente pasó frente a él. Getin menciona que no conoce el nombre, número telefónico, sexo u otros datos personales del usuario.

Anabell Trejo, cofundadora y CEO de Getin, mencionó a Expansión que la compañía trabaja con sectores como ópticas, zapaterías y colchonerías, donde cruza los datos de afluencia con indicadores que proporcionan a sus clientes, como tickets y artículos vendidos. La empresa busca identificar qué cambios en una sucursal —desde el escaparate hasta la distribución de productos y promociones— pueden modificar el comportamiento de un consumidor.

Del “feeling” a los datos

Antes, en un negocio tradicional, las decisiones de campañas, ubicación y configuración de tienda se “tomaban con base al feeling”, mencionó la cofundadora.

Con Getin es posible saber, por ejemplo, si 100 personas pasan frente al establecimiento y ninguna entra, así la tienda tiene un indicio de que podría modificar el aparador, la iluminación o los productos que exhibe y después comparar el resultado. Si después del cambio entran 10 personas de esas 100, la empresa puede medir si la modificación tuvo un efecto sobre la atracción de clientes.

En el mercado existen otras alternativas como Sensormatic y V-Count , que al igual que Getin pueden ofrecer indicadores sobre permanencia, horas de mayor tráfico y ocupación, además de herramientas para analizar qué zonas de una tienda atraen más a los visitantes.

De acuerdo con Trejo, los establecimientos físicos necesitan cada vez más apelar a la experiencia y personalización de sus espacios, pues la expansión de los canales digitales generó que los consumidores lleguen a ellos con más información y alternativas. Antes de entrar a una tienda, una persona puede investigar un producto, comparar precios, consultar reseñas o incluso recurrir a herramientas de inteligencia artificial. Por eso, para las marcas, dice, ya no basta con atraer al consumidor, también necesitan entender qué ocurre durante su visita.

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Esta necesidad cobra mayor relevancia en un mercado físico que encuentra un crecimiento cada vez más débil. De acuerdo con Trejo, junio fue el peor mes para las ventas registrado por la compañía en los últimos 10 años, con una caída cercana al 10%, sin contar el periodo de la pandemia.

Los datos de la Asociación Nacional de tiendas de autoservicio y departamentales (ANTAD), también muestran un avance moderado. En julio de 2026, las ventas a tiendas iguales (aquellas con más de un año de operación) crecieron 1.0% en términos nominales respecto al mismo mes de 2025. En cambio, las tiendas totales (las unidades abiertas durante los últimos 12 meses), el crecimiento fue de 3.4% para el mismo periodo.

De acuerdo con un análisis del primer semestre del 2025 de Getin, 5,550 tiendas físicas en México, que incluyen establecimientos especializados departamentales, de conveniencia y más de 25 industrias han incrementado sus ventas hasta en un 30% gracias al uso de su herramienta.

¿Qué pasa con mi información cuando una tienda conoce mis pasos?

Expansión cuestionó a Trejo sobre si el uso de Getin no transgrede la protección de datos personales, pero hasta el momento de publicación de este artículo no dio una respuesta. Sin embargo, el aviso de privacidad que la empresa tiene público en su sitio oficial y actualizado a febrero de 2026, señala que Getin detecta las direcciones MAC (matrícula técnica que permite identificar una interfaz de red dentro de una conexión local) de los dispositivos que se encuentran en las tiendas, pero sostiene que las anonimiza antes de utilizarlas para generar estadísticas.

Su modelo se apoya en la excepción prevista por la Ley Federal de Protección de Datos, que permite tratar datos personales sin consentimiento cuando han sido sometidos previamente a un proceso de disociación.

Un identificador técnico asociado a un dispositivo móvil puede considerarse un dato personal aunque la empresa no conozca el nombre, teléfono o correo electrónico del usuario, mencionó a Expansión Victor Ruíz, fundador de SILIKN y especialista en ciberseguridad.

“Lo relevante es saber si un identificador permite individualizar a una persona o permite vincular su actividad con otros datos, aunque la empresa no conozca inicialmente su nombre, teléfono o correo electrónico”, mencionó Ruíz.

Un hash o la sustitución de un identificador por un código tampoco garantiza por sí mismo que los datos sean anónimos, pues si el código permite reconocer el mismo dispositivo y correlacionar su actividad a lo largo del tiempo “puede tratarse de pseudonimización, oculta los datos personales usando un código, no de anonimización”, explicó el especialista.

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