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‘Viajes cortos no los tomo, no convienen’: Así es trabajar como conductor de Vemo

Vemo ofrece sueldo fijo, prestaciones y vehículos eléctricos, pero parte del ingreso depende de métricas y bonos ligados a los viajes realizados mediante plataformas como Uber.
Vehículo de Vemo estacionado mientras recibe carga.
Vemo ofrece a sus conductores un esquema de empleo formal con sueldo fijo, prestaciones y un vehículo eléctrico para operar mediante plataformas de movilidad. (Foto: VEMO/Facebook)

Vemo irrumpió en el mercado mexicano a finales de 2021 con una oferta atractiva para los trabajadores de plataformas de movilidad: operar un vehículo eléctrico sin la necesidad de comprarlo bajo un esquema de empleo formal y con un salario base garantizado.

Para muchos conductores, esa estabilidad es precisamente uno de los principales atractivos frente al esquema tradicional de las plataformas, donde los ingresos dependen directamente de los viajes realizados. “Lo que equilibra este lado es que hay sueldo fijo”, admite un conductor de Vemo que solicitó mantener el anonimato.

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Bajo el esquema que actualmente anuncia la compañía, el conductor recibe un sueldo base fijo semanal de 2,205 pesos, que puede complementarse con hasta 4,086 pesos semanales adicionales dependiendo del cumplimiento de turnos y métricas. En el caso de algunos turnos nocturnos, existen además apoyos y bonos adicionales.

En total, explicó el conductor a Expansión, un trabajador bajo este modelo puede aspirar a percibir entre 12,000 y 16,000 pesos mensuales, dependiendo de bonificaciones por desempeño, permanencia y apoyos por turnos especiales.

Pero el atractivo del modelo no está únicamente en el ingreso. Al tratarse de un empleo formal, Vemo ofrece prestaciones como IMSS, Infonavit, Afore, aguinaldo, vacaciones y prima vacacional desde un inicio. La empresa también proporciona el vehículo eléctrico y se hace cargo de su mantenimiento y de los costos de operación relacionados con la unidad.

La seguridad es otro de los elementos que Vemo utiliza para diferenciar su esquema. La compañía señala que sus vehículos cuentan con seguro para plataformas de movilidad y que la cobertura aplica mientras el conductor se encuentre laborando. Además, dispone de un centro de atención a siniestros y monitoreo 24/7. En caso de robo, el equipo de soporte puede intervenir para localizar el vehículo, contactar a las autoridades y avisar a la aseguradora.

“Sé de compañeros que como Uber tradicional ganan más, pero creo que la tranquilidad de mi sueldo asegurado y el acompañamiento de la empresa valen más para mí y por eso prefiero trabajar acá”, relata el conductor.

La otra cara de la moneda

Ese conjunto de prestaciones explica por qué el sueldo fijo es un elemento relevante para el conductor entrevistado. Pero también establece una segunda parte del modelo, pues aunque existe un salario garantizado, obtener los ingresos variables implica cumplir con objetivos relacionados con la operación en la plataforma.

“Lo que sí nos dicen es que hay que sacar cierta cantidad de viajes, o sea, debes cumplir metas para ganar más, pero muchas veces no se puede. ¿Por qué? Porque nos atora el tráfico, nos atora el tiempo de trayecto”, explica el operador.

Ahí comienza una de las particularidades de trabajar para Vemo y, al mismo tiempo, operar mediante una plataforma como Uber, pues el conductor tiene un ingreso base que no depende exclusivamente de cada viaje, pero una parte de su remuneración sí está vinculada a su desempeño en la aplicación.

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El conductor asegura que esa dinámica influye incluso en los viajes que decide aceptar. “Viajes de 25, 30 o 45 pesos no los agarro. ¿Cuánto me va a quitar? Me va a dejar 10 o 15 pesos; no conviene”, cuenta.

En uno de los trayectos que recuerda, un pasajero le comentó que había pagado alrededor de 700 pesos por llegar desde Santa Fe hasta el aeropuerto. En la aplicación del conductor, sin embargo, el viaje aparecía por unos 400 pesos y, después de las deducciones correspondientes, calcula que terminaría recibiendo alrededor de 290 pesos.

El propio conductor reconoce que no sabe qué parte de esa diferencia corresponde a las comisiones de Uber y cuál, en su caso, a otros cargos relacionados con el esquema de Vemo.

De acuerdo con la plataforma de análisis financiero automotriz Floty, Uber aplica de manera estándar una comisión aproximada del 25% sobre las tarifas cobradas en cada viaje. A esta deducción directa se le deben sumar las retenciones obligatorias de impuestos que aplica la aplicación a todos los socios conductores, además de los costos de operación cotidianos.

Floty detalla que, bajo esquemas tradicionales de arrendamiento de vehículos, con rentas promedio que oscilan entre los 2,000 y 4,000 pesos semanales, los choferes se ven obligados a invertir al menos las primeras ocho horas de su jornada diaria únicamente para cubrir el costo del alquiler.

Actualmente, Vemo no desglosa de manera pública qué porcentaje de la tarifa cobrada a través de Uber corresponde a la empresa, cuánto se destina a cubrir los costos operativos del vehículo eléctrico y qué proporción exacta termina representando el ingreso variable final del conductor.

La paradoja de la electromovilidad: urgencia social y retos operativos

Esta desconexión entre la experiencia del conductor y la tecnología ocurre en un momento crucial para el sector en México. Según datos de la Global EV Driver Survey 2025 (realizada por la Asociación Noruega de Vehículos Eléctricos y que por primera vez incluyó a conductores mexicanos), existe una demanda social sin precedentes para acelerar la transición energética.

El 61% de los usuarios locales de vehículos eléctricos exige políticas públicas urgentes e incentivos gubernamentales para incrementar las ventas de autos de cero emisiones, una cifra significativamente superior al promedio global del 46%. Además, el 92% de los encuestados considera que el cambio climático es un problema sumamente grave, y el 72% admite que si no tuviera un auto eléctrico se vería obligado a volver a un vehículo de combustión (gasolina o diésel).

No obstante, el estudio también resalta preocupaciones de fondo como la falta de infraestructura, pues el principal obstáculo percibido es la carencia de cargadores rápidos en carreteras y corredores estratégicos.

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Por otro lado, la incertidumbre tecnológica, particularmente relacionada con la durabilidad y vida útil de las baterías sigue generando temor en el mercado mexicano. Aunque la Electro Movilidad Asociación (EMA) destaca que flotas de uso intensivo como las de Vemo (con modelos JAC y BYD que superan los 400,000 km) ya demuestran la longevidad y resistencia de estas tecnologías, el usuario promedio aún desconfía.

El estudio concluye que la transición hacia una movilidad limpia y baja en carbono en México no podrá consolidarse únicamente mediante el despliegue de infraestructura de carga rápida o la inyección de capital extranjero, y el testimonio de quienes operan estos vehículos bajo esquemas de economía de plataformas demuestra que el factor humano es el eslabón más frágil de la cadena.

Vemo continúa invirtiendo en México

En septiembre de 2025, la empresa anunció un compromiso de inversión de 250 millones de dólares liderado por Vision Ridge Partners, destinado principalmente a ampliar su infraestructura pública de carga, desplegar más vehículos eléctricos y desarrollar sus soluciones de gestión de flotas.

Con esta inyección de capital, Vemo busca fortalecer un modelo que integra vehículos eléctricos, infraestructura de carga y tecnología para administrar sus flotas. La compañía opera distintas líneas de negocio, entre ellas Vemo Conduce, además de productos de arrendamiento de vehículos eléctricos desarrollados en alianza con plataformas como Uber.

El financiamiento se suma a los recursos que la empresa ya había levantado. De acuerdo con Vemo, antes de este compromiso había conseguido más de 350 millones de dólares en capital de inversionistas internacionales y más de 150 millones de dólares en financiamiento de deuda. En total, la compañía asegura haber levantado más de 500 millones de dólares y plantea invertir más de 1,500 millones de dólares durante los próximos cinco años.

La empresa también invertirá 825 millones de pesos en Monterrey a lo largo del año para el financiamiento de conductores, expandir su red de recarga y un taller en la entidad. Asimismo, en junio de este año anunció la apertura de tres nuevos hubs de recarga en la Ciudad de México.

“Abrir tres nuevos hubs en CDMX no es solo una expansión de red; es una señal de que México tiene la capacidad y la voluntad de crecer al ritmo que la transición energética exige. Nuestra red ya opera a escala nacional, y seguimos comprometidos a ser la red más robusta y confiable del país para eliminar la ansiedad de rango y acelerar la transición hacia la movilidad limpia”, afirmó Carlos Levy, director de la Vemo Charging Network (VCN).

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