Meta atraviesa un momento crítico . Luego de que en Estados Unidos los fiscales generales de 32 estados cuestionaron no solo el contenido de sus plataformas, sino la forma en la que Facebook e Instagram están diseñados para entender a los usuarios, la empresa llegó a un acuerdo que le obliga a buscar nuevas formas de proteger a la población.
Meta no es intocable: así debe cambiar sus redes sociales tras juicios por doomscrolling
Dicho acuerdo no plantea eliminar el desplazamiento infinito de Instagram o Facebook, sino que introduce una serie de límites y pausas alrededor de esa experiencia. Por su parte, en Estados Unidos, los menores de 18 años tendrán, por defecto, un límite acumulado de dos horas diarias entre Facebook e Instagram, lo que hace que el tiempo dedicado a desplazarse por el contenido esté dentro de ese límite.
De acuerdo con la líder de Seguridad de Meta en Latinoamérica, María Cristina Capelo, bloquearán por defecto el acceso entre medianoche y las 6 de la mañana, además de que se silenciarán las notificaciones durante el horario de clases.
Los cambios buscan interrumpir el uso continuo cada 15 minutos con recordatorios cuando el adolescente llegue a entre 60 y 90 minutos de uso diario junto con otros cambios que tocan directamente el funcionamiento del producto, como elegir un feed cronológico sin recomendaciones algorítmicas y desactivar la reproducción automática.
Esto es importante porque modifica algunos de los mecanismos que tradicionalmente han ayudado a que el usuario permanezca dentro de la plataforma pero no equivale a desmontar el modelo, pues Meta mantiene el feed, las recomendaciones, los Reels y el desplazamiento continuo. Por otra parte, lo que cambia es la cantidad de obstáculos que el producto coloca frente al usuario para continuar consumiendo contenido.
La compañía sostiene que los esfuerzos generados han hecho que el 90% de los padres de familia consideren las protecciones de cuentas algo útil mientras que el 97% de los adolescentes entre 13 y 15 años eligen quedarse en esa experiencia.
Sin embargo, la aceptación no necesariamente significa efectividad debido a que Meta no presentó una cifra sobre cuánto se han reducido los daños asociados al uso de sus plataformas desde que se implementaron las protecciones. Inclusive la compañía ha dicho que no cuenta con estudios propios que le permiten establecer una relación entre el uso de sus plataformas con problemas como el sueño o la atención.
¿Cuándo llegarán a México estas medidas?
Estas medidas aún no tienen fecha de llegada a México, debido a que el acuerdo con los fiscales generales de Estados Unidos aplica inicialmente a los adolescentes de los estados y territorios de ese país.
La empresa también insistió en que cualquier regulación debería abarcar a toda la industria y no únicamente a una plataforma. Por su parte, Eliana Pérez, gerente de políticas públicas para México, Centroamérica y el Caribe en Meta mencionó que “los adolescentes no están en una sola plataforma”, y que utilizan diferentes servicios para distintas actividades, por lo que una protección aplicada únicamente en Instagram podría perder efectividad si el usuario simplemente migra a otra aplicación.
Ese argumento coincide con la estrategia pública de Meta después del acuerdo: la compañía está presionando a TikTok y YouTube para que adopten medidas similares por lo que la discusión, empieza a moverse de “qué hace Meta” a “qué reglas deben cumplir todas las plataformas” por lo que la edad también se convierte en un problema tecnológico.
Este tema es relevante debido a que el acuerdo alcanzado por Meta en Estados Unidos no se limita a reforzar controles parentales, sino que a su vez incluye límite de tiempo, bloqueos nocturnos, pausas durante un uso contínuo, y opciones para modificar algunos elementos del sistema de recomendación. Aquí la pregunta que queda abierta es si estas medidas representan un cambio o si son en realidad una capa de seguridad puesta sobre un negocio que depende de captar y retener la atención.
De acuerdo con Meta, el 26 de agosto se anunció un acuerdo con un grupo bipartidista de fiscales generales de Estados Unidos que presentó un nuevo estándar para la industria y llamó a TikTok y Youtube a adoptar medidas similares. Este acuerdo contempla un pago de aproximadamente 18,000 millones de dólares, de los cuales unos 12,700 millones corresponden a una parte asignada durante la próxima década y otros 5,300 millones dependen de que Youtube y TikTok adapten determinadas medidas y realicen pagos equivalentes.
La disputa que terminó en el acuerdo comenzó con acusaciones de que Meta había diseñado Facebook e Instagram para fomentar el uso compulsivo entre menores, por lo que entre las funciones señaladas por los fiscales están el scroll infinito, las notificaciones constantes, los me gusta, y los filtros elementos que pueden mantener la atención del usuario dentro de la plataforma.
En México, la presidenta Claudia Sheinbaum también planteó la posibilidad de regular el diseño de los algoritmos y el llamado scrolling infinito para reducir riesgos entre niñas, niños y adolescentes e inclusive el gobierno mexicano ha puesto sobre la mesa tanto el uso de las plataformas como la manera en que los algoritmos determinan qué contenido aparece frente a los usuarios e inclusive Meta presentó que a nivel global hay al menos 54 millones de cuentas de adolescentes activas.
Por esta parte, la Secretaria de Seguridad y Protección Ciudadana (SSPC) recientemente emitió recomendaciones sobre el scroll infinito y advirtió que estas dinámicas pueden mantener a las personas conectadas durante largos periodos, mientras los algoritmos favorecen contenidos que tienen una mayor interacción.
Es decir, México ya está entrando en la conversación de las regulaciones y no solo se cuestionan cuánto tiempo pasa un adolescente frente a las pantallas sino que elementos del producto hacen que se quede ahí.
Otro de los frentes que Meta está reforzando es la identificación de la edad
Meta aseguró que ha invertido miles de millones de dólares en sistemas de estimación de edad y utiliza inteligencia artificial para detectar señales que indiquen que una cuenta podría pertenecer a un menor, incluso cuando el usuario haya proporcionado una fecha de nacimiento distinta.
Entre las señales que puede analizar están referencias al grado escolar, cumpleaños o características de la red de contactos y, si un usuario que aparenta ser adulto presenta señales contradictorias, puede activarse un proceso adicional de verificación por lo que, en casos específicos, Meta también trabaja con proveedores externos de verificación de edad.
El problema, no obstante, es que esta solución abre otro debate: ¿cómo verificar que alguien es menor sin recolectar más información personal de la necesaria?
Meta mencionó que estos sistemas utilizan señales que ya forman parte de la información disponible en sus plataformas y que no implican, por sí mismos, solicitar nuevos datos personales a todos los usuarios, inclusive la compañía también explicó que las cuentas secundarias no necesariamente están prohibidas y que si un adolescente crea una segunda cuenta, las protecciones para menores deben mantenerse, incluso si sus padres no conocen esa cuenta.
El debate sobre adolescentes y plataformas también está llegando a organismos internacionales. Viridiana García, oficial nacional del sector de comunicación e información de la UNESCO mencionó que las restricciones por sí solas no son suficientes para resolver los riesgos asociados con contenido dañino, desinformación o salud mental y que en abril, el organismo planteó la necesidad de combinar regulación, responsabilidad de las plataformas, participación de las familias y alfabetización mediática.
Además, en junio, durante un encuentro sobre salud mental y entornos digitales, especialistas convocados por UNESCO señalaron una tensión de fondo: muchas plataformas digitales han sido construidas bajo una lógica comercial que busca maximizar el tiempo que las personas permanecen conectadas, en lugar de priorizar su bienestar.
Durante años, la conversación sobre menores en redes sociales se concentró en los padres, con preguntas como cuánto tiempo permitirles usar el teléfono, qué cuentas supervisar o qué contenido bloquear, pero ahora los reguladores están mirando hacia otro lugar: el producto mismo.