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El negocio de la IA que ‘acabará con la humanidad’ ya genera empresas de más de 4,600 mdd

En medio de las conversaciones sobre el peligro de la IA surge el concepto de automejora recursiva. ¿En qué consiste y cuál es su potencial de generar empresas y dinero en la industria?
Imagen de un robot humanoide amenazante y detrás unas computadoras con imágenes de la Tierra en signos rojos de alerta.
La oportunidad económica de la automejora recursiva es "enorme", afirman especialistas porque automatiza parte del trabajo de investigación necesario para producir la siguiente generación de tecnología y acortar los tiempos de desarrollo, aumentar la eficiencia del entrenamiento y permitir que equipos pequeños realicen una mayor cantidad de experimentos. (3quarks/Getty Images)

El temor alrededor de la Inteligencia Artificial hoy en día no es que sea más inteligente que los humanos, sino que deje de necesitar a los humanos para lograrlo. Este fenómeno tiene un nombre: automejora recursiva y ya es una de las verticales de negocio más importantes en la industria de la IA actual, pues cuenta con el potencial de generar empresas multimillonarias en cuestión de meses.

De acuerdo con el doctor Miguel González Mendoza, profesor investigador en IA , Machine Learning y Deep Learning del Tec de Monterrey, este fenómeno ocurre cuando un sistema de inteligencia artificial alcanza la capacidad de participar significativamente en el diseño, entrenamiento y optimización de la siguiente generación de sistemas de IA, es decir que puede construir una generación completamente nueva de modelos desde cero sin la intervención frecuente de científicos humanos.

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“Antes, un grupo de personas editaba y escribía directamente el código (con que se programa una IA); hoy, con el uso de agentes de programación, buena parte de ese proceso puede acelerarse”, explica León Palafox, director de IA e Innovación en GBM, lo que impacta directamente en las finanzas de la IA.

No obstante, esta herramienta no se mide financieramente de forma aislada, pues forma parte del mercado de la IA en general, y representa un negocio con potencial más allá de “acabar con la humanidad” , como señalan las advertencias de los empleados de laboratorios como Anthropic.

En este sentido, Google reportó que está invirtiendo aproximadamente 200,000 millones de dólares este año de gasto total de capital (capex) en este sector únicamente y tiene planes de aumentar el gasto el próximo año, según declaraciones de Sekhon en la citada cumbre.

“La oportunidad económica es enorme”, afirma Palafox. “Automatizar parte del trabajo de investigación necesario para producir la siguiente generación de tecnología podría acortar los tiempos de desarrollo, aumentar la eficiencia del entrenamiento y permitir que equipos pequeños realicen una mayor cantidad de experimentos”.

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La empresa que creará la IA que no necesita humanos

El objetivo de alcanzar una IA que no necesite de los humanos es claro. La empresa que va más avanzada en este fin es Recursive Superintelligence, una startup especializada en este sector y si bien apenas tiene siete meses de vida y menos de 30 empleados en sus sedes de San Francisco y Londres, en mayo levantó más de 650 millones de dólares en una ronda donde participaron Nvidia, AMD y Google, así como fondos de inversión, que la situaron su valor en más de 4,650 millones de dólares.

Detrás de ella se encuentran algunas de las mentes más brillantes del mundo de la IA. Su principal fundador es Richard Socher, quien trabajó como jefe de investigación de IA en Salesforce y también fue CEO de la startup You.com , pero no es el único.

Entre sus cofundadores destacan los exempleados de OpenAI Josh Tobin, Jeff Clune y Tim Shi, además del exMeta Yuandong Tian e investigadores especialistas en el desarrollo de IA abierta, que implica la construcción de sistemas de software que pueden funcionar durante días, meses o incluso años en busca de objetivos definidos por los investigadores.

Además, la empresa también tiene en sus filas a Peter Norvig, quien pasó 25 años como director de investigación en Google y es coautor del libro Artificial Intelligence: A Modern Approach, uno de los textos más utilizados en universidades para abordar el tema. Asimismo, cada miembro tiene un historial de contribuciones relevantes en papers o en conferencias especializadas.

¿Por qué una empresa sin producto es tan prometedora?

Aunque Recursive SuperIntelligence no tiene productos disponibles en el mercado, su panorama es tan favorable porque una vez que se alcance la automejora recursiva, apunta Jasjeet Sekhon, director de estrategia de Google DeepMind, el ritmo de mejora de las capacidades de la IA podría pasar de "iteraciones que a los humanos les llevan décadas" a "semanas o incluso días".

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Además, agrega Palafox, la oportunidad económica sería enorme al automatizar parte del trabajo de investigación necesario para producir la siguiente generación de tecnología. “Esto podría acortar los tiempos de desarrollo, aumentar la eficiencia del entrenamiento y permitir que equipos pequeños realicen una mayor cantidad de experimentos”, afirma.

Sin embargo, González pide mesura al respecto, pues en primer lugar, la valuación de la empresa refleja las expectativas del mercado, pero no necesariamente capacidades tecnológicas demostradas.

Además, el crecimiento de compañías de este tipo refleja “el enorme interés de inversionistas por cualquier organización que se posicione alrededor de la próxima generación de IA (...) demuestra que los mercados creen que el potencial económico asociado a la IA avanzada puede ser extraordinario”, explica González.

Eso sí, el potencial es enorme, detalla el especialista de la Escuela de Negocios de Harvard, John Sviokla. “El interés compuesto es la octava maravilla del mundo. ‘Quien lo entiende, lo gana. Quien no, lo paga’”, ejemplifica, “pero sustituya ‘interés compuesto’ por ‘automejora mediante IA’ y tendrán la frase clave para definir la competitividad en 2026”.

Al respecto, un artículo de la Harvard Business Review destacó que cuando todas las empresas tienen acceso a los mismos modelos de IA, el modelo en sí no es la ventaja competitiva, sino la velocidad de mejora. “Una empresa que utilice sus mejores modelos para desarrollar otros todavía más avanzados podría ampliar su ventaja frente a sus competidores”, concluye Palafox.

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