La compra incluye dos imanes de liberación por cada 100 bolsas, capacitación para el personal y una plática para las familias, la compañía también cubre fallas de fabricación durante la primera semana de uso, siempre que no correspondan a un mal uso.
Su modelo consiste en una venta única, sin cobros de mantenimiento. Los pedidos posteriores pueden provenir de estudiantes de nuevo ingreso o de la reposición de bolsas dañadas. Según la empresa, en esos casos conserva el precio del ciclo anterior.
La regulación impulsa el interés de otros colegios
“La realidad es que el anuncio del gobierno nos ayudó mucho”, señalan los fundadores en sus respuestas a Expansión. Aseguran que después del anuncio recibieron más acercamientos de colegios interesados en implementar una estrategia para restringir el uso de celulares, aunque no proporcionaron el número de solicitudes ni una comparación con los meses anteriores.
Además de Eton, su único cliente activo reportado, Rocco mantiene conversaciones para implementar el sistema en escuelas de Ciudad de México, Guadalajara, Saltillo y Monterrey. Esas negociaciones todavía no representan ventas concretadas.
La regulación puede ampliar la necesidad de herramientas para aplicar las reglas escolares, pero los colegios conservan distintas alternativas de resguardo y, paara Rocco, el reto comercial será convertir ese interés en contratos y nuevos pedidos.
Rocco ofrece bolsas de neopreno con cierre magnético y una base de liberación instalada en el colegio, el estudiante conserva el teléfono consigo durante la jornada, pero no puede acceder a él hasta que se abre la bolsa.
Además, el mecanismo es físico, no requiere instalar aplicaciones, conectarse a internet ni configurar cada teléfono. Rocco menciona que utiliza un doble seguro para dificultar su apertura por manipulación por lo que, para los colegios, la oferta consiste en contar con un mecanismo que acompañe las reglas del uso del celular.