Melanie Perkins, cofundadora y directora ejecutiva de Canva, comunicó la decisión mediante una carta dirigida a sus empleados , en la que reconoció que 2026 representa un de los periodos más complicados para la compañía desde su fundación en 2013.
"Este es, sin duda, el momento más difícil de nuestros 13 años de historia", escribió la directiva en el comunicado oficial.
Perkins explicó que el crecimiento de Canva se desaceleró por primera vez en una década, una situación que llevó a la empresa a reconsiderar su estructura interna y la forma en que desarrolla sus productos. Aunque evaló distintas alternativas, concluyó que los ajustes menores no serían suficientes para enfrentar los próximos años.
La reestructuración contempla la integración de las áreas de Producto, Crecimiento y Plataforma en una sola organización. Según Perkins, la división de responsabilidades entre distintos equipos aumentó los procesos de coordinación y dificultó que los trabajadores asumieran el desarrollo completo de proyectos.
La empresa también eliminará niveles organizaciones y concentrará funciones que antes correspondían a distintas especialidades, con el objetivo de crear equipos más pequeños y con mayor autonomía.
Otro cambio importante será la concentración de personal en determinadas oficinas. Sídney se convertirá en la sede principal de más equipos de producto, mientras que algunos empleados tendrán que considerar una reubicación para conservar sus funciones.
Además, a partir de enero, Canva espera que la mayoría de sus trabajadores con esquemas híbridos acudan a las oficinas entre dos y tres días por semana.
La decisión ocurre mientras la inteligencia artificial modifica las herramientas de diseño y la manera en que los usuarios producen contenido. Perkins reconoció que las nuevas tecnologías transforman tanto las posibilidades de creación como las expectativas de los consumidores. No obstante, la empresa no atribuyó directamente los despidos a la sustitución de trabajadores por IA.