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¿Quién es el dueño del estadio más grande del Mundial 2026 y lo que esconde su propiedad?

Será la sede más grande del Mundial 2026, pero detrás del estadio existe una estructura de poder y propiedad distinta a la que la mayoría imagina.
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El AT&T Stadium será el recinto con mayor capacidad del Mundial 2026 y uno de los escenarios centrales del torneo. (Stacy Revere/Getty Images)

El Mundial 2026 convertirá al AT&T Stadium en uno de los recintos más vistos del planeta. Ahí se jugarán partidos de fase de grupos, rondas de eliminación directa y una semifinal.

Su imagen está completamente ligada a Jerry Jones, al poder económico de los Dallas Cowboys y al espectáculo de la NFL. Sin embargo, detrás de esa identidad existe una realidad poco conocida: el estadio más grande del torneo no pertenece legalmente ni al empresario ni al equipo que lo hizo famoso.

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El estadio más grande del Mundial 2026

AT&T Stadium in Dallas, USA
typhoonski (Getty Images)

Con capacidad para 80,000 espectadores en configuración estándar —expandible a 100,000— el AT&T Stadium es el estadio techado más grande del mundo y el mayor de toda la NFL. Su interior suma más de un millón de pies cuadrados de espacio terminado, con más de 300 suites privadas y 220,000 pies cuadrados dedicados a clubes y lounges. Se trata, por cualquier métrica, de un recinto diseñado tanto para el espectáculo como para el negocio.

Cuando se inauguró en 2009, su impacto fue inmediato. Discovery Channel le dedicó un episodio de Build it Bigger y Science Channel lo incluyó en su programa Megastructures. No era para menos: sus dos videomarcadores gigantes, suspendidos en el centro del estadio a 72 pies de altura y 168 pies de longitud, son los únicos de ese tipo en toda la NFL.

La FIFA le asignó ocho partidos, los suficientes para convertirlo en uno de los escenarios centrales del torneo. Durante la fase de grupos albergará cinco encuentros de alta demanda:

14 de junio: Países Bajos vs. Japón
17 de junio: Inglaterra vs. Croacia
22 de junio: Argentina vs. Austria
25 de junio: Japón vs. Suecia
27 de junio: Jordania vs. Argentina

A esos cinco partidos se suman dos encuentros de dieciseisavos de final, uno de octavos y, el 14 de julio, una semifinal. Así, el estadio más grande del Mundial también será el penúltimo escenario antes de la gran final.

El dueño que no es dueño

De acuerdo con HKS Architects , el AT&T Stadium pertenece legalmente a la ciudad de Arlington, Texas.

La relación con los Dallas Cowboys funciona como un contrato de arrendamiento: Jerry Jones paga al municipio 2 millones de dólares anuales de renta, más 500,000 dólares adicionales provenientes de su acuerdo de naming rights con AT&T, dinero que va directamente al fondo general de la ciudad.

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Dinero público para un negocio privado

El acuerdo entre Arlington y los Cowboys mezcla inversión privada con dinero de los contribuyentes de una manera que define quién tiene el poder real sobre el estadio.

Como parte de la extensión del arrendamiento firmada con más de 14 años de anticipación —los Cowboys estaban comprometidos hasta 2040 y ahora lo estarán hasta 2055— Arlington comprometió 273 millones de dólares en fondos públicos para actualizar las instalaciones. La extensión no requirió voto ciudadano porque el financiamiento provino de mecanismos aprobados por los votantes en 2004 y 2016. Además, la ciudad liquidó la deuda original de construcción del estadio con una década de anticipación. Por su parte, los Cowboys se comprometieron a gastar al menos 750 millones de dólares en mantenimiento, operaciones y mejoras hasta 2055.

Según el Sports Business Journal , Jones eligió cerrar este acuerdo antes de tiempo en lugar de esperar y negociar con más poder de presión. Detrás de esa decisión hay una lectura política: el entorno favorable a los subsidios deportivos en Texas es sólido hoy, pero podría no serlo en la próxima década. La hostilidad de los votantes hacia el uso de fondos públicos para beneficiar a equipos privados, ya extendida en gran parte del país, podría llegar al área de Dallas antes de que venza su contrato original.

"Firmar la extensión ahora crea previsibilidad, lo que permite que el crecimiento y la inversión ocurran", explicó Jason Cohen, asesor general de los Cowboys. Asegurar las condiciones actuales, aunque implique ceder poder de negociación futuro, fue la apuesta de Jones.

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La apuesta millonaria rumbo al Mundial

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Carmen Mandato (Getty Images)

El AT&T Stadium abrió en 2009 con un costo de construcción de 1,300 millones de dólares. Desde entonces, de acuerdo con Sportico, Jones ha destinado 150 millones en remodelaciones previas y anunció una inversión adicional de 350 millones de cara al Mundial 2026. En total, medio millardo de dólares en actualizaciones a un recinto que ya era el más caro de la NFL en su momento.

Las principales mejoras incluyen:

- Actualización a tecnología 4K de la pantalla gigante suspendida, la más grande del mundo en un recinto deportivo.

- Rediseño completo de suites con nuevas aplicaciones tecnológicas.

- Renovación de los corredores del nivel de suites.Nuevas zonas permanentes de comida y bares.

- Espacios de bienestar en los clubes principales y el nivel superior.

- Modernización de pantallas y acabados en distintas áreas del estadio.

- Renovación de las siete tiendas oficiales del recinto.

¿Quién manda, entonces?

La respuesta depende de cómo se defina "dueño". Legalmente, el AT&T Stadium pertenece a Arlington. Eso no está en disputa. Pero la realidad operativa apunta en otra dirección.

Jones toma las decisiones sobre el estadio, financia sus renovaciones y negocia sus contratos comerciales. Mientras tanto, el municipio es el propietario registral del inmueble, recibe una renta anual y destina fondos públicos a su mantenimiento, pero no opera el estadio ni controla sus decisiones cotidianas. En términos prácticos, es más un socio institucional que un administrador.

El AT&T Stadium es un reflejo fiel de cómo funciona gran parte del deporte profesional en Estados Unidos: el dinero público pone el terreno, la infraestructura y la deuda, mientras el dinero privado opera, lucra y se lleva la identidad del proyecto. Al final, el nombre más grande en la marquesina no es el de la ciudad. Es el de AT&T. Y la cara del estadio ante el mundo no es la alcaldesa de Arlington. Es Jerry Jones.

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