De la felicitación al desencuentro: una semana de tensión entre México y Trump

En sus primeros siete días en la Casa Blanca, el presidente de EU formalizó su deseo de erigir un muro fronterizo y expulsar migrantes, lo que causó indignación entre políticos y ciudadanos mexicanos.
Momento de tensión  Los presidentes Trump y Peña Nieto cancelaron la reunión que tenían programada para el 31 de enero.  (Foto: Expansión)
BIANCA CARRETTO Y MAURICIO TORRES
CIUDAD DE MÉXICO (Expansión) -

Donald Trump llegó a la Casa Blanca hace una semana con un lema que se convirtió en advertencia: “America first”.

Desde entonces, el nuevo presidente de Estados Unidos ha dado los primeros pasos para hacer realidad sus palabras, y en ese camino ha tomado acciones contrarias a México, como formalizar su intención de construir un muro fronterizo y amagar con fijar un impuesto de 20% a todos los productos mexicanos que ingresen a territorio estadounidense.

Todo esto, sumado al hecho de que se cancelara la reunión que el presidente Enrique Peña Nieto y Trump tenían prevista para el próximo martes, refleja que relación bilateral se encuentra en un punto de tensión no visto en la historia reciente, según lo hacen notar diferentes especialistas en relaciones internacionales.

Ve: La cancelación de Peña a Trump da la vuelta al mundo

Raquel Saed, académica de la Universidad Iberoamericana (UIA), señala que, si bien el vínculo no ha tocado fondo porque Estados Unidos y México no han llegado al grado de retirar a sus respectivos embajadores, sí existe un escenario “grave” que todavía puede empeorar debido a que Trump no da señales de que vaya a suavizar sus políticas hacia los mexicanos.

“Definitivamente puede ser que las tensiones escalen, creo que ahora estamos viviendo en una efervescencia”, dice.

Silvia Núñez, directora del Centro de Investigaciones sobre América del Norte de la UNAM, coincide en que México está en una situación “muy compleja” debido a la estrecha dependencia económica que tiene con Estados Unidos. Por ello, señala, el gran desafío que encara es saber cómo negociar.

“La pregunta que nos tenemos que hacer es si México está preparado para trascender este tipo de escenarios, no queriendo imponer visiones muy tradicionales que ya no dan respuesta al momento actual. Aquí se requiere una reflexión de fondo de cómo México debiera responder frente a provocaciones”, expresa la académica.

En este contexto, presentamos un recuento de esta tensa semana en la relación bilateral.

Viernes 20 de enero

Trump, un político del Partido Republicano, asumió la presidencia de Estados Unidos para el periodo 2017-2021. En los mensajes que pronunció durante el día, advirtió que buscaría que otras naciones dejaran de aprovecharse de su país. Con ello, revivió la retórica que siguió durante su campaña, en la que acusó a países como México y China de quitar empleos a los estadounidenses.

En México, el presidente Peña Nieto felicitó a Trump por su investidura, llamó a establecer “un diálogo respetuoso” y dijo que “la soberanía, el interés nacional y la protección de los mexicanos guiarían la relación con el nuevo gobierno de Estados Unidos”.

Un día antes, el gobierno mexicano había informado que el canciller Luis Videgaray y el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, tendrían una primera reunión con el equipo de Trump el 25 y el 26 de enero.

Sábado 21 de enero

Peña Nieto habló por teléfono con Trump y, según dio a conocer el gobierno mexicano, reiteró su disposición a dialogar. Más tarde, el vocero de la Casa Blanca, Sean Spicer, dio a conocer que Trump y Peña Nieto tendrían un primer encuentro el 31 de enero.

Domingo 22 de enero

Durante un acto en la Casa Blanca, Trump dijo que la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), con México y Canadá, empezaría a la brevedad.

"Vamos a empezar a renegociar sobre el NATFA, la inmigración y la seguridad en la frontera", señaló durante la ceremonía de la toma de protesta a su equipo cercano.

Además, señaló que Peña Nieto había sido “maravilloso” y confió en que en las pláticas habría “un muy buen resultado para México, para Estados Unidos y para todos los involucrados”.

Lunes 23 de enero

En la Residencia Oficial de Los Pinos, el presidente Peña Nieto —acompañado de miembros de su equipo y de líderes de otros sectores— dio un posicionamiento en materia de política exterior, a propósito del inicio del gobierno de Trump.

Ahí, dijo que México tomará “acciones para defender sus intereses nacionales” en comercio, protección a migrantes y seguridad fronteriza. “Ni confrontación ni sumisión. La solución es el diálogo y la negociación”, sostuvo el mandatario.

Ve: Ni confrontación ni sumisión, sí a la negocación: Peña ante la #EraTrump

Martes 24 de enero

Por la mañana, el canciller Videgaray se reunió con senadores para trabajar en una agenda para la negociación con Estados Unidos. Al término del encuentro, dijo a medios que México llevaría a la mesa los temas de energía y telecomunicaciones —sectores recientemente abiertos a la inversión privada nacional y extranjera— como cartas para negociar posibles cambios en el TLCAN.

Por la noche y sin una pizca de diplomacia para recibir a sus visitantes, Trump anunció en Twitter que al día siguiente presentaría acciones en materia de seguridad interior, incluida la construcción de un muro en la frontera con México, que tiene una extensión aproximada de 3,100 kilómetros.

Miércoles 25 de enero

Mientras los secretarios Luis Videgaray e Idelfonso Guajardo iniciaban contactos con el equipo de Trump, el propio mandatario firmaba dos órdenes ejecutivas relacionadas con la seguridad interior de Estados Unidos.

Lee: Trump ordena la construcción del muro, asegura que México hará un reembolso

Entre sus principales puntos, los documentos establecen la “construcción inmediata” del muro fronterizo y una política para detener y expulsar con rapidez a cualquier migrante indocumentado. Además, Trump insistió en otra de sus amenazas: lograr que México sea quien pague por la barda en la frontera.

Frente a estas órdenes ejecutivas, políticos de diferentes partidos llamaron a Peña Nieto a cancelar la reunión prevista para el 31 de enero, como una forma de expresar el descontento de México con las políticas anunciadas por Trump. En sentido contrario, otras figuras —como el aspirante presidencial de izquierda Andrés Manuel López Obrador— le exigieron acudir, con la finalidad de manifestar ante Trump las inconformidades de los mexicanos.

Lee: Ante las amenazas de Trump, políticos piden a Peña cancelar su visita a EU

Por la noche, Peña Nieto dio un mensaje en el que condenó la intención de Trump de construir un muro, reiteró que México no pagará por él y dijo que, luego de consultar con su equipo, el Senado y los gobernadores, definiría las acciones a seguir.

Jueves 26 de enero

Por la mañana, Trump lanzó un mensaje de Twitter en el que dijo que, si Peña Nieto no estaba dispuesto a que México pague el muro fronterizo, lo mejor sería cancelar la reunión de la próxima semana.


Alrededor de tres horas después, y luego de la indignación que causó el tuit de Trump, el gobierno de México anunció que Peña Nieto no irá a la Casa Blanca y lo hizo al estilo de su homólogo: a través de un tuit.

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Sin embargo, la administración de Trump no dejó las cosas ahí. El mandatario estadounidense aseguró que la cancelación fue de común acuerdo.

Horas más tarde, su vocero dio a conocer el plan del republicano para hacer que México financie la construcción del muro fronterizo: fijar un impuesto del 20% a los productos que las industrias mexicanas quieran enviar a Estados Unidos. Y además, reveló que ambas administraciones ya están trabajando para acordar la nueva fecha para un encuentro entre Peña Nieto y Trump.

De acuerdo con el diario The New York Times, las reacciones generadas por el cometario de Spicer lo llevaron a moderarse diciendo que el plan del 20% era simplemente "una idea" que podría funcionar para financiar el muro.

Por la noche, el canciller Videgaray enfatizó que pagar la barda que quiere construir Trump es algo que México no puede aceptar por "dignidad".

"Un impuesto a las importaciones de EU a productos mexicanos no es manera de hacer que México pague por el muro, sino el consumidor norteamericano, que pagaría más caros los aguacates, las lavadoras, las televisiones", advirtió Videgaray desde la embajada mexicana en Washington.

Opinión: La falacia detrás del muro de Trump

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