OPINIÓN: Universidad-empresa, binomio impulsor de la innovación

Es necesario Identificar y fortalecer áreas de conocimiento prioritarias para el país, que permitan desarrollar un conjunto crítico de investigadores capaces de integrar equipos multidisciplinarios.
Meta  El reto para México implica fomentar que estudiantes e investigadores atiendan proyectos de investigación y desarrollo tecnológico conjunto con las empresas.  (Foto: iStock)
JUAN ALBERTO GONZÁLEZ PIÑÓN

Nota del editor: Juan Alberto González Piñón es titular de Emprendimiento e Incubación en la Universidad Panamericana. Desde 2004 ha desarrollado actividades profesionales en gestión de la Innovación, gestión de inversión de capital privado emprendedor, la planeación, organización y conducción de las políticas de desarrollo del financiamiento del emprendimiento, la productividad y la innovación. Las opiniones expresadas en el texto son responsabilidad del autor.

(Expansión) – De acuerdo con el Índice Global de Competitividad del Foro Económico Mundial, México ocupa la posición 51 de los 138 países que conforman el estudio y muestra resultados mixtos en los que se destaca: el lugar 82 en el sistema de educación superior, 61 en absorción tecnológica por parte de las empresas, 76 en el gasto de entidades privadas en ciencia y tecnología, 67 en capacidad de innovación, y respecto del indicador que mide la colaboración entre universidades y empresas en materia de investigación y desarrollo, en la posición 52.

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Países como Suiza o Singapur, que de acuerdo con el índice del WEF ocupan la posición 1 y 2 respectivamente, han logrado establecer relaciones estrechas de cooperación en materia de innovación con las universidades, el gobierno, el sector privado y la sociedad, han transitado de una economía basada en la extracción de rentas -devenida de actividades de poco valor agregado y alta concentración de riqueza-, hacia sistemas inclusivos y generadoras de riqueza.

En este proceso, uno de los factores de soporte es la aplicación y transformación del conocimiento científico y tecnológico en soluciones reales a problemas concretos del mercado y la sociedad.

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Un ejemplo de colaboración universidad y empresa se da en el Centro Intel -NTU, el cual se dedica a la investigación y al aprovechamiento de la tecnología del internet de las cosas.

Este trabajo conjunto entre Intel y la Universidad Nacional de Taiwán es pertinente con el impulso que Intel Intel ha venido dando a la innovación, a través de la creación y comercialización de nuevos productos. Tan solo entre 1987 y 1997, generó un rendimiento anual promedio de 44 % e ingresos anuales que igualan las de las 10 mejores firmas de computadoras personales.

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Otro caso es el de Enecsys, empresa Inglesa, líder en la comercialización de micro convertidores solares, la cual en 2011 fue producto de la colaboración con la Universidad de Cambridge.

Otro modelo se da en Finlandia, en donde los estudiantes titulados terminan su tesis en coordinación con una empresa, que permite crear un enérgico flujo de ideas e intercambio de conocimientos.

Para el caso de Estados Unidos, fue a fines del siglo XVIII y principios del XIX cuando se crearon numerosas sociedades científicas, como la Sociedad Filosófica y la Asociación para el Avance de la ciencia, basadas en un enfoque utilitarista, haciendo evidente la diferencia al modelo europeo, que de origen promovió el alto nivel de actividad científica.

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En sintonía con la preconcepción estadounidense, las universidades de ese país se centraron en lo experimental y lo utilitario y asociaron estrechamente a la ciencia con la tecnología y el desarrollo industrial.

La experiencia israelí muestra la creación de un entorno en el que los jóvenes universitarios identifican problemas y trabajan en un equipo para encontrar soluciones, lo que supone una combinación de destrezas más importantes para las necesidades de la industria de alta tecnología, más allá que la de generación de conocimiento.

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A pesar de la importancia ampliamente reconocida respecto del conocimiento como fuente creciente en la generación de ventajas competitivas, hay poca comprensión de cómo las relaciones entre las empresas, las universidades, el gobierno y la sociedad, realmente pueden crear y gestionar el conocimiento, la tecnología y la innovación hacia la atención de las necesidades nacionales y locales.

De acuerdo con la visión de Nonaka, Toyama y Konno, todas las organizaciones humanas son entidades inmersas en una dinámica de constante creación de conocimiento y por lo tanto responsables de gestionar su adopción y trasferencia hacia el entorno con el que interactúa (stakeholders).

Las universidades no solo generan conocimiento, también son corresponsables al igual que las empresas de impulsar su difusión, su aplicación y posteriormente su asimilación y trasferencia, a través de la traducción de la oferta científica y tecnológica en soluciones pertinentes a las necesidades de las empresas y de la sociedad.

El reto para México implica fomentar que estudiantes e investigadores atiendan proyectos de investigación y desarrollo tecnológico conjunto con las empresas, dirigidos a la solución de los principales retos sociales y de mercado del país y las regiones.

OPINIÓN: Inseguridad y corrupción, males para la competitividad

México ha venido trabajando estos temas dese hace dos décadas, sin embargo, es necesario dinamizar y profundizar aún más estas interacciones, en la gestión del conocimiento y la innovación.

Esto demanda, entre otros elementos, el que las universidades y los organismos de investigación se comprometan cada vez más a proteger sus invenciones para alentar la comercializar de sus desarrollos, creando un cuerpo eficiente de propiedad intelectual, que impulse y profundice la realización de proyectos conjuntos universidad y empresa enfocados a la investigación, al desarrollo tecnológico e innovación.

Para transitar de una estructura productiva ligada a los commodities hacia una economía intensiva en el uso del conocimiento, las universidades son parte importante de esta ecuación al contar con estructuras de intermediación funcionales, que valoren la habilitación de perfiles profesionales capaces de comprender e interactuar, por un lado, con los procesos universitarios de gestión del conocimiento, y por el otro, con los procesos de gestión de la innovación requeridos por las empresas.

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Es necesario Identificar y fortalecer áreas de conocimiento prioritarias para el país, que permitan desarrollar un conjunto crítico de investigadores capaces de integrar equipos multidisciplinarios y colaborar en consorcios internacionales de investigación y desarrollo. Por parte de las empresas es necesario ampliar y fortalecer la acumulación de capacidades tecnológicas y de infraestructura, para lograr ventajas competitivas a nivel local y regional.

Finalmente es imprescindible el construir relaciones eficientes y de mutua confianza entre los actores involucrados en el proceso creativo y de innovación para superar las barreras institucionales que obstaculizan el desarrollo de comportamientos colaborativos ligados a la competitividad.

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