Armando Díaz, managing director de la industria de Productos de Consumo para Accenture Latinoamérica y responsable de las iniciativas de IA en México, explica que el primer paso consiste en entender con qué herramienta se está trabajando antes de escribir un prompt.
"Primero (hay que) entender cuál es el propósito de ese agente, de ese LLM y de ese modelo. Dado eso, entonces, cómo hacer esas preguntas correctas, pensando en la especialización que tiene cada uno de estos elementos de la inteligencia artificial. Después tener muy claro lo que yo quiero conseguir. Entre más específico sea, mucho mejor la respuesta", dice.
El especialista compara el proceso con la forma en que una persona consulta a un experto. Así como nadie le pediría un plano a un médico o un diagnóstico a un arquitecto, cada modelo de IA tiene fortalezas distintas y requiere instrucciones acordes con su especialidad.
Rafael Ramírez de Alba, director y profesor del área de Entorno Económico del IPADE Business School, añade que desarrollar esa habilidad apenas es el primer escalón. "Mientras mejor sea el prompt, pues mejor va a ser la respuesta que voy a obtener. Ahora, yo creo que entendiendo eso es el primer paso".
El desafío, sin embargo, va más allá del ámbito individual. Esa curva de aprendizaje también se refleja en las organizaciones, cuya adopción de la inteligencia artificial avanza a ritmos desiguales.
El estudio de Accenture e IPADE Business School revela que 43.2% de las organizaciones trabaja en el diseño de una estrategia de inteligencia artificial, 27% ya ejecuta iniciativas concretas y apenas 13.8% afirma haber integrado esta tecnología en la operación de su negocio. Esto indica que la mayoría continúa en una etapa de aprendizaje, donde experimentar resulta más sencillo que transformar la manera de trabajar.
"Muchas veces pensamos que el reto consiste en adoptar la tecnología, pero en realidad también implica una traducción cultural. Las organizaciones tienen que aprender una nueva forma de trabajar, una nueva forma de tomar decisiones y una nueva forma de generar valor", dijo Ramírez de Alba durante la presentación del estudio.
Los datos demuestran que las organizaciones todavía construyen esa capacidad. Apenas 31% cuenta con programas formales de capacitación en inteligencia artificial y 24% ya considera estas habilidades al contratar talento.