Prestaciones bajo presión
Palacios considera que vales de despensa, fondos de ahorro, seguros médicos y otros beneficios adicionales podrían recibir más atención en los presupuestos empresariales. Algunas prestaciones ya tienen límites propios de deducibilidad; además, la iniciativa aplicaría el nuevo cálculo general sobre la parte que sí se puede deducir.
Si antes podías dar vales de despensa generosos, seguro de gastos médicos mayores, fondo de ahorro y plan de pensiones sin preocuparte mucho por el impacto fiscal, ahora cada una de esas prestaciones ‘compite’ con otros gastos deducibles por un espacio limitado.
Eric Palacios, consultor fiscal de Von Wobeser y Sierra
A su juicio, las compañías podrían responder con aumentos salariales más moderados, contrataciones más selectivas o cambios en la composición de sus paquetes de compensación. Sin embargo, son escenarios posibles, no decisiones documentadas de las empresas ni consecuencias automáticas de la reforma.
“Lo más probable es que veamos un mix de ambas estrategias, dependiendo del sector y del tamaño de la empresa. Los recortes de prestaciones son visibles y generan malestar inmediato entre los empleados. En cambio, moderar los aumentos salariales o ser más selectivos en las contrataciones son decisiones menos visibles pero igual de impactantes”, dice Palacios.
Martínez Santistevan menciona otro límite: las prestaciones pactadas como condiciones de trabajo o reconocidas como derechos adquiridos no pueden eliminarse simplemente porque cambie su tratamiento fiscal.
Por ello, reitera que el mayor ISR correspondería jurídicamente a la empresa, mientras que cualquier efecto posterior para los trabajadores dependería de sus finanzas, de los acuerdos laborales y de sus decisiones de negocio.
“Aquellas que formen parte de las condiciones de trabajo, estén previstas en contratos individuales o colectivos, o constituyan derechos adquiridos no pueden simplemente eliminarse por una modificación fiscal. Cualquier cambio tendría que analizarse conforme a la legislación laboral y, cuando corresponda, negociarse con los trabajadores o con el sindicato”, precisa Martínez Santistevan.
La capacitación añade un matiz. El estímulo fiscal del Plan México publicado en el Diario Oficial de la Federación contempla una deducción adicional de 25% sobre el incremento de ciertos gastos de capacitación, sujeto a requisitos.
Palacios interpreta que la exclusión prevista para quienes apliquen ese beneficio aliviaría la presión del nuevo límite. Martínez Santistevan, por su parte, pide esperar el texto definitivo y las reglas aplicables antes de dar por hecho cuánto podría aprovechar cada empresa.
Asimismo, los trabajadores conservarían una protección específica. De acuerdo con Martínez Santistevan, el límite propuesto no modificaría por sí mismo la base para calcular el reparto de utilidades. La iniciativa sigue en discusión y puede cambiar antes de convertirse en ley.