De los pilotos al dinero que genera la IA
La pregunta, para él, no es si las empresas utilizarán IA. Esa etapa ya comenzó. El problema es qué obtendrán a cambio de las inversiones que están haciendo.
“Nuestros clientes no necesitan más pilotos de IA. Necesitan AI that ships, es decir, IA en producción, ligada a resultados que puedan medir”, afirmó.
La compañía sostiene que más de 85% de las empresas dicen utilizar inteligencia artificial de alguna manera, pero menos de 25% afirma haber conseguido capturar valor de esa inversión.
Para Jiménez, esa diferencia representa un espacio de negocio para Softtek. La compañía puede ayudar a sus clientes a conectar las inversiones en tecnología con objetivos concretos, como incrementar ingresos, reducir costos o mejorar procesos.
“No hay cartera que alcance para solo invertir, invertir, invertir.. Sin ver el valor”, sostiene.
Su visión también parte de una experiencia que Softtek ya tenía antes de la actual ola de inteligencia artificial generativa. La compañía lanzó hace alrededor de una década Frida, su plataforma de IA, por lo que Jiménez considera que la empresa no está empezando desde cero.
“Tenemos ya una visión de hacia dónde vamos, tenemos un equipo muy robusto que viene trabajando en esto desde hace 10 años. 12 años”, dice.
Pero también advierte que la velocidad del cambio obliga a mantener abierta la estrategia. Lo que hoy parece una forma estable de utilizar IA puede cambiar en cuestión de meses.
“Estamos apenas en el comienzo”, afirma. “Si nos volvemos a sentar en tres meses, probablemente ya cambió”.
La gente detrás de la tecnología
La otra parte de su visión tiene que ver con el impacto de la IA sobre el trabajo.
Jiménez no anticipa que la tecnología vaya a eliminar de manera generalizada a los colaboradores. Su preocupación está en que quienes no aprendan a trabajar con estas herramientas queden en desventaja frente a quienes sí las incorporen.
“Las personas van a tener que adoptar la inteligencia artificial para no ser desplazadas”, afirma.
Para él, la adopción no significa necesariamente que todos los trabajadores tengan que convertirse en especialistas tecnológicos. El cambio empieza por modificar la forma en que las personas entienden qué tareas pueden hacer y qué herramientas tienen disponibles.
“Lo que creo que es fundamental es el cambio de mindset”, explica.
En Softtek, el talento constituye una parte central del modelo de negocio. La empresa estima que su rotación se mantiene en un dígito y que en el último año no habría llegado a 8%. Durante los momentos de mayor rotación de la pandemia, alcanzó alrededor de 11% a 12%, según lo explicado por sus directivos.
Para Jiménez, esa permanencia también es un indicador de negocio.
“Nosotros somos tan fuertes como la gente que tenemos”, afirma. “Las promesas que le hacemos al cliente las cumplimos a través de la gente”.