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David Jiménez toma las riendas globales de Softtek con el reto de dejar atrás los 'pilotos de IA sin resultados'

Jiménez llega a la dirección global después de 15 años en Softtek y con una carrera que se construyó dentro de la organización. Su primera etapa como CEO estará marcada por reuniones con clientes y un enfoque AI-First.
David Jiménez, CEO Global de Softtek.
A partir del 1 de octubre, Jiménez se convirtió en el CEO Global de Softtek, como parte de la transición de liderazgo anunciada en abril. (Cortesía)

David Jiménez nunca trazó una ruta para convertirse en CEO Global de Softtek. Su carrera dentro de la compañía empezó en Finanzas, pasó por el área comercial y después lo llevó a dirigir la vertical de Productos de Consumo Masivo, una de las unidades de negocio más importantes de la empresa. Quince años después de su llegada, asumirá la dirección global con el objetivo de convertir la inteligencia artificial en resultados para los clientes.

A partir del 1 de octubre, Jiménez se convirtió en el CEO Global de Softtek, como parte de la transición de liderazgo anunciada en abril. Blanca Treviño, quien ocupó la posición durante 26 años, asumirá la Presidencia Ejecutiva y continuará como presidenta del Consejo de Administración.

Jiménez llega a la dirección global después de 15 años en Softtek y con una carrera que se construyó dentro de la propia organización. Su primera etapa como CEO estará marcada por reuniones con clientes y por la incorporación de un enfoque AI-First en las capacidades de Softtek. La intención es que la inteligencia artificial no sea únicamente un servicio que la compañía ofrece, sino una tecnología integrada en la manera en que vende, entrega y opera.

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De Finanzas al negocio de consumo

Después de terminar la preparatoria en el Tecnológico de Monterrey, Jiménez estudió en la Universidad de Chapman, en California, Estados Unidos, donde obtuvo un Bachelor of Business Administration.

En 2012 se incorporó a Softtek como gerente de Finanzas. Después pasó por el área comercial y ocupó la dirección de Desarrollo de Negocios, hasta llegar a la dirección general de la vertical de Productos de Consumo Masivo, una de las unidades más importantes de la compañía.

La posibilidad de convertirse en CEO comenzó a aparecer en su horizonte apenas en los últimos cuatro o cinco años.

“Cuando entré nunca pensé que algún día iba a ser CEO”, cuenta en una entrevista a Expansión realizada en julio . “Conozco gente que hoy es CEO en la empresa y que ellos sí siguieron su proceso mental de los pasos que requerían para llegar a ser CEO. Yo no digo que eso sea ni bueno ni malo, simplemente no es mi personalidad, no fue así. El proceso se fue dando”.

Jiménez es un directivo que llega al máximo puesto después de haber conocido la compañía desde distintas posiciones, en lugar de hacerlo como un ejecutivo externo contratado para modificar el rumbo del negocio.

“Fui creciendo poco a poco en la organización y llegó un punto donde sí dije: a ver, pues sí puede llegar a ser una oportunidad real la de ser CEO”, relata.

Treviño destaca precisamente ese conocimiento interno como una de las razones para confiarle la dirección.

“David conoce profundamente esta compañía, valora su cultura y comprende las necesidades de nuestros clientes”, afirmó en una entrevista previa con Expansión.

El reto no es ser el siguiente Blanca Treviño

Jiménez tampoco plantea su llegada como una continuación personal del liderazgo de Treviño. Después de 26 años con ella al frente, cualquier comparación sería inevitable, pero el nuevo CEO evita plantearse el cargo en esos términos.

“No lo veo como venir a reemplazar a Blanca ni seguir el camino de Blanca porque eso es imposible”, dice.

Su punto de partida es otro. Softtek es una empresa mexicana que compite en un mercado global contra compañías de mucho mayor tamaño. Tiene presencia en tres continentes y clientes en México, Estados Unidos, Argentina, Europa y Asia.

Para Jiménez, dirigirla implica mantener la capacidad que le permitió crecer hasta ahora y, al mismo tiempo, responder a un cambio tecnológico que afecta directamente al negocio.

“El reto más importante, tanto para nosotros como empresa de tecnología como para cualquier otro, es qué pasa con la inteligencia artificial”, señala.

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De los pilotos al dinero que genera la IA

La pregunta, para él, no es si las empresas utilizarán IA. Esa etapa ya comenzó. El problema es qué obtendrán a cambio de las inversiones que están haciendo.

“Nuestros clientes no necesitan más pilotos de IA. Necesitan AI that ships, es decir, IA en producción, ligada a resultados que puedan medir”, afirmó.

La compañía sostiene que más de 85% de las empresas dicen utilizar inteligencia artificial de alguna manera, pero menos de 25% afirma haber conseguido capturar valor de esa inversión.

Para Jiménez, esa diferencia representa un espacio de negocio para Softtek. La compañía puede ayudar a sus clientes a conectar las inversiones en tecnología con objetivos concretos, como incrementar ingresos, reducir costos o mejorar procesos.

“No hay cartera que alcance para solo invertir, invertir, invertir.. Sin ver el valor”, sostiene.

Su visión también parte de una experiencia que Softtek ya tenía antes de la actual ola de inteligencia artificial generativa. La compañía lanzó hace alrededor de una década Frida, su plataforma de IA, por lo que Jiménez considera que la empresa no está empezando desde cero.

“Tenemos ya una visión de hacia dónde vamos, tenemos un equipo muy robusto que viene trabajando en esto desde hace 10 años. 12 años”, dice.

Pero también advierte que la velocidad del cambio obliga a mantener abierta la estrategia. Lo que hoy parece una forma estable de utilizar IA puede cambiar en cuestión de meses.

“Estamos apenas en el comienzo”, afirma. “Si nos volvemos a sentar en tres meses, probablemente ya cambió”.

La gente detrás de la tecnología

La otra parte de su visión tiene que ver con el impacto de la IA sobre el trabajo.

Jiménez no anticipa que la tecnología vaya a eliminar de manera generalizada a los colaboradores. Su preocupación está en que quienes no aprendan a trabajar con estas herramientas queden en desventaja frente a quienes sí las incorporen.

“Las personas van a tener que adoptar la inteligencia artificial para no ser desplazadas”, afirma.

Para él, la adopción no significa necesariamente que todos los trabajadores tengan que convertirse en especialistas tecnológicos. El cambio empieza por modificar la forma en que las personas entienden qué tareas pueden hacer y qué herramientas tienen disponibles.

“Lo que creo que es fundamental es el cambio de mindset”, explica.

En Softtek, el talento constituye una parte central del modelo de negocio. La empresa estima que su rotación se mantiene en un dígito y que en el último año no habría llegado a 8%. Durante los momentos de mayor rotación de la pandemia, alcanzó alrededor de 11% a 12%, según lo explicado por sus directivos.

Para Jiménez, esa permanencia también es un indicador de negocio.

“Nosotros somos tan fuertes como la gente que tenemos”, afirma. “Las promesas que le hacemos al cliente las cumplimos a través de la gente”.

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