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Sarampión, viruela, varicela y rubéola, ¿cuáles son sus diferencias y cómo puedo distinguirlas?

Guía para distinguir infecciones con síntomas parecidos: orden de aparición de fiebre y brotes, formas de contagio y efectos que pueden complicar el cuadro.
vie 13 febrero 2026 01:23 PM
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No todas las manchas responden al mismo padecimiento, aunque a simple vista se parezcan. (Expansión|ChatGPT)

El sarampión regresó a la conversación pública en México. Puntos de vacunación comenzaron a aparecer en espacios abiertos y centros de salud, mientras que en algunos estados retoman el uso de cubrebocas.

Bajo ese escenario, la aparición de ronchas o erupciones en la piel empezó a generar confusión. No todas las manchas responden al mismo padecimiento, aunque a simple vista se parezcan.Distinguir entre cada enfermedad permite entender por qué algunos cuadros avanzan de una forma y otros siguen trayectorias distintas cuando los síntomas se ven similares.

Te recomendamos: ¿Qué es el sarampión? Síntomas, cómo se contagia y complicaciones de la enfermedad

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Sarampión: por qué se reconoce antes de que aparezcan las ronchas

Antes de que aparezcan las manchas en la piel, el sarampión suele dar señales que se confunden con un cuadro respiratorio común. Fiebre, tos, escurrimiento nasal y enrojecimiento de ojos aparecen primero, lo que retrasa que muchas personas identifiquen el contagio en una fase temprana, según detalla la compañía biofarmacéutica MSD en su explicación sobre signos y síntomas del virus.

Conforme avanzan los días, surgen pequeñas manchas en la mucosa bucal y después el brote en la piel. Valley Children’s Healthcare explica que este exantema no aparece en cualquier parte del cuerpo: comienza en el rostro y se extiende hacia abajo, un patrón que ayuda a distinguir el sarampión de otros padecimientos que también provocan ronchas.

Parte del problema para contener brotes está en que el contagio ocurre incluso antes de que las ronchas sean visibles. MSD documenta que una persona puede transmitir el virus desde varios días previos al brote y seguir haciéndolo después de que aparecen las manchas, además de que el virus puede permanecer en el aire por un tiempo en espacios cerrados.

A diferencia de otras enfermedades con erupciones, el sarampión no se limita a molestias en la piel. Infecciones de oído, diarrea, neumonía e inflamación del cerebro forman parte de las complicaciones que se han observado, de acuerdo con MSD, lo que explica por qué este virus suele requerir vigilancia médica cuando aparecen los primeros síntomas.

Varicela: ronchas que cambian de forma y aparecen por etapas

En el caso de la varicela, las ronchas no se presentan todas al mismo tiempo ni siguen un solo patrón. Primero surgen manchas rojas, luego aparecen ampollas con líquido y, después, se forman costras que se desprenden con el paso de los días. Este proceso escalonado es uno de los rasgos que describe Your Health Australia al explicar cómo evoluciona la enfermedad.

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Mientras algunas lesiones ya están en fase de costra, otras apenas comienzan a formarse, lo que da la impresión de que la erupción “va y viene” en la piel. Valley Children’s Healthcare señala que esta característica permite diferenciar la varicela del sarampión, donde el brote sigue una progresión más uniforme y no aparecen ampollas con líquido.

Otro punto que suele pasar desapercibido es que el contagio no inicia cuando las ronchas ya están formadas. Your Health Australia documenta que una persona puede transmitir el virus desde antes de que se vean las primeras manchas y hasta que todas las costras se secan, lo que amplía el periodo de riesgo para quienes conviven de cerca con alguien enfermo.

Riesgo durante el embarazo marca otra diferencia frente a otros padecimientos con erupciones. La misma fuente advierte que, si una mujer embarazada desarrolla varicela, el virus puede afectar al feto, un impacto que no aparece descrito como una complicación del sarampión en las fuentes consultadas.

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Rubéola: brotes más breves y ganglios como pista

Cuando se trata de rubéola, el brote en la piel suele ser más corto. Ronchas rosadas, inflamación de ganglios y síntomas similares a un resfriado forman parte del cuadro que describe Your Health Australia, que además señala que, tras superar la infección, se desarrolla inmunidad frente a nuevos contagios.

A diferencia del sarampión, las manifestaciones previas no suelen ser tan marcadas. Valley Children’s Healthcare apunta que la erupción por rubéola tiende a resolverse en pocos días y que la afectación en los ojos no tiene el mismo peso que en el sarampión, lo que ayuda a separar ambos cuadros cuando las ronchas generan confusión.

Otro elemento que comparten rubéola y sarampión es que el contagio puede darse antes de que aparezcan las manchas. Your Health Australia explica que una persona con rubéola puede transmitir el virus desde días previos al brote y seguir haciéndolo después de que la erupción desaparece, lo que complica la detección temprana en entornos familiares o escolares.

Riesgo para el embarazo vuelve a ser un punto de diferenciación. La misma fuente advierte que la rubéola en mujeres sin inmunidad puede causar daño al feto, por lo que identificar este virus no se limita a reconocer las ronchas, sino a entender a quiénes afecta de forma distinta.

Viruela: una evolución distinta de las lesiones en la piel

Aunque la viruela ya no se presenta de forma natural en el mundo, su descripción clínica permite entender por qué no debe confundirse con otros padecimientos que causan erupciones. Mayo Clinic explica que, tras un periodo de incubación, aparecen fiebre, dolor muscular, cansancio y vómitos, antes de que se manifiesten las lesiones en la piel.

Días después de ese cuadro general, surgen manchas planas que comienzan en la boca y la lengua y luego se extienden al cuerpo, con afectación inicial en rostro, brazos y piernas. Con el paso del tiempo, esas manchas se transforman en ampollas con líquido y después en pústulas con pus, una secuencia que no se presenta de la misma forma en la varicela ni en el sarampión, según describe Mayo Clinic.

Proceso de curación tampoco sigue el patrón de “oleadas” que caracteriza a la varicela. Las lesiones avanzan por etapas más definidas hasta formar costras que, al caer, dejan cicatrices profundas en la piel, de acuerdo con la misma fuente, lo que marca una diferencia clara frente a otros brotes con ronchas.

Periodo de contagio se mantiene desde que aparece la erupción y hasta que las costras se desprenden. Mayo Clinic detalla que la transmisión puede darse por contacto directo, por gotas respiratorias e incluso por contacto con ropa o ropa de cama contaminada, un conjunto de vías que no coincide con los mecanismos descritos para la rubéola o el sarampión.


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