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¿Por qué la NASA regresa ahora a la Luna después de más de 50 años? Las claves del programa Artemis

La Luna podría convertirse en una base científica y tecnológica clave para la próxima etapa de exploración del sistema solar.
mar 31 marzo 2026 03:11 PM
Por qué la NASA no iba a la Luna desde hace más de 50 años y qué cambió con el programa Artemis II
La NASA impulsa el programa Artemis para regresar a la Luna tras más de 50 años. (JIM WATSON/AFP)

Más de medio siglo después de las históricas misiones del programa Apolo, la humanidad está a punto de volver al entorno de la Luna. Pero esta vez el objetivo es distinto. Lo que en los años sesenta fue una demostración tecnológica en plena Guerra Fría, hoy busca sentar las bases de una presencia humana permanente fuera de la Tierra.

El nuevo esfuerzo está encabezado por el programa Artemis de la NASA , cuyo costo estimado supera los 93,000 millones de dólares hasta ahora. La meta ya no es simplemente aterrizar en el satélite natural y regresar, sino construir infraestructura, aprovechar recursos y preparar el camino para misiones aún más lejanas, incluida la exploración de Marte.

A continuación, las principales razones que explican por qué este es el momento elegido para regresar.

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El primer paso: probar que los humanos pueden volver a la Luna

La misión Artemis II será el primer vuelo tripulado del nuevo programa lunar. Cuatro astronautas viajarán durante unos diez días alrededor de la Luna para comprobar que la nave Orion spacecraft puede transportar personas de forma segura en el espacio profundo.

La tripulación estará integrada por Reid Wiseman, Victor Glover, Christina Koch y el canadiense Jeremy Hansen.

Durante el viaje, la nave realizará varias pruebas clave. En su primer día en órbita terrestre verificará los sistemas que producen aire respirable y mantienen con vida a la tripulación.

Más adelante, los astronautas deberán pilotar manualmente la nave para realizar maniobras de aproximación con la etapa superior del cohete, una habilidad que será fundamental cuando futuras misiones deban acoplarse a estaciones espaciales en órbita lunar.

La nave seguirá una trayectoria llamada “regreso libre”, que la llevará hasta unos 370,000 kilómetros de la Tierra y a aproximadamente 7,400 kilómetros del lado lejano de la Luna, antes de volver automáticamente a nuestro planeta.

Una luna llena se levanta cuando el cohete del Sistema de Lanzamiento Espacial (SLS) y la nave espacial Orion, integrados para la misión Artemis II, se ven en la plataforma de lanzamiento 39B en el Centro Espacial Kennedy en Cabo Cañaveral, Florida, el 1 de febrero de 2026 antes de la primera misión tripulada a la Luna en más de 50 años.
A diferencia del programa Apolo, el objetivo ahora es establecer presencia humana sostenida en la Luna. (FOTO: MIGUEL J. RODRIGUEZ CARRILLO/AFP)

El polo sur lunar: un archivo de la historia del sistema solar

Uno de los mayores intereses científicos está en el polo sur de la Luna, una región que nunca ha sido explorada por astronautas.

Ahí se encuentra la enorme South Pole–Aitken Basin, el cráter de impacto más grande conocido del sistema solar, con unos 2,500 kilómetros de diámetro.

Su profundidad ha expuesto capas del interior lunar, lo que podría revelar información sobre cómo se formó la Luna hace unos 4,500 millones de años tras la colisión de un cuerpo del tamaño de Marte con la Tierra.

A diferencia de nuestro planeta, la Luna no tiene atmósfera ni actividad geológica que borre las huellas del pasado. Por eso su superficie conserva un registro casi intacto de la historia temprana del sistema solar.

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Los recursos naturales de la Luna

Otra razón importante para regresar es el potencial de recursos.

Investigaciones recientes sugieren que existe hielo en cráteres permanentemente sombreados cerca de los polos. Si se confirma su abundancia, ese hielo podría convertirse en una fuente estratégica de agua, oxígeno y combustible.

Al separar el agua en hidrógeno y oxígeno mediante electrólisis, sería posible producir aire respirable y combustible para cohetes directamente en la Luna, lo que reduciría enormemente los costos de las misiones espaciales.

Además, el suelo lunar contiene metales como hierro y titanio, así como elementos conocidos como tierras raras , fundamentales para la electrónica avanzada. También se han detectado reservas de helio, utilizado en tecnologías como superconductores y equipos médicos de alta precisión.

¿Quién es Christina Koch, la primera mujer en viajar a la Luna en la misión Artemis II de la NASA?
Artemis II será la primera misión tripulada del nuevo programa lunar. (MIGUEL J. RODRIGUEZ CARRILLO/AFP)

La nueva competencia espacial entre EU y China

El regreso a la Luna también ocurre en un contexto geopolítico diferente. En los últimos años, potencias como China National Space Administration han acelerado sus planes para enviar astronautas al satélite natural de la Tierra, con el objetivo de lograrlo antes de 2030.

Aunque el Outer Space Treaty de 1967 prohíbe que un país reclame la propiedad de la Luna, sí permite operar en zonas específicas mientras no interfieran con otras misiones. Esto ha generado una carrera por llegar primero a los lugares con mejores recursos, especialmente cerca de los polos.

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El paso necesario antes de llegar a Marte

La Luna también funciona como un campo de entrenamiento para misiones aún más ambiciosas.

Viajar a Marte implica trayectos de varios meses y riesgos enormes. Antes de intentar algo así, las agencias espaciales quieren probar tecnologías de supervivencia, protección contra radiación y hábitats en entornos extremos.

Para ello, el programa Artemis contempla la construcción de la estación espacial Lunar Gateway, que servirá como centro logístico para misiones en órbita lunar y futuras expediciones hacia el planeta rojo.

Además, debido a la baja gravedad de la Luna, lanzar misiones desde su superficie requiere mucha menos energía que hacerlo desde la Tierra.

mision artemis ii
El regreso a la Luna ocurre en medio de una nueva competencia espacial con China. (BILL INGALLS/AFP)

Un motor económico en la Tierra

El programa Artemis también tiene un impacto económico importante.

Miles de empresas participan en su desarrollo. Según la NASA , más de 3,800 proveedores en decenas de estados de Estados Unidos están involucrados en el proyecto, lo que impulsa la innovación tecnológica y la creación de empleos en ciencia, tecnología e ingeniería.

Las agencias espaciales esperan además que las nuevas misiones inspiren a una generación de científicos y exploradores, tal como ocurrió con el programa Apolo en los años sesenta y setenta.

En otras palabras, el regreso a la Luna no es solo un viaje simbólico. Representa el inicio de una nueva etapa en la exploración espacial, en la que el satélite natural de la Tierra podría convertirse en un punto de partida para explorar el resto del sistema solar.

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