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Déficit comercial de 1.23 billones desafía aranceles de Trump; solo se reacomoda

México elevó su peso dentro del déficit comercial de bienes de EU en 2025, mientras Washington redujo su saldo negativo con China y Canadá.
lun 23 febrero 2026 05:55 AM
México ocupa el primer lugar en el Índice de Riesgo de Trump en comercio
El comercio mundial se adapta a los aranceles de Trump mientras el déficit estadounidense permanece en niveles históricos. (Foto: Chip Somodevilla/Getty Images)

El déficit comercial de bienes de Estados Unidos resistió la oleada de aranceles de Donald Trump. Lejos de corregirse, solo movió la repartición y comportamiento de sus socios comerciales. Al cierre de 2025, el saldo negativo alcanzó 1.23 billones de dólares, un aumento de 2.3% frente a 2024, un nuevo récord, de acuerdo con datos de la Oficina del Censo de Estados Unidos.

La cifra golpea el corazón del argumento económico del presidente Donald Trump, pues desde su regreso a la Casa Blanca, el mandatario presentó el déficit como prueba de un sistema comercial injusto y como una de las justificaciones central para imponer aranceles de emergencia bajo la Ley de Poderes Económicos en Emergencias Internacionales (IEEPA), así como gravámenes bajo la sección 232 y 301 .

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La Corte Suprema frenó el esquema bajo la IEEPA y que sostenía alrededor de 60% de los ingresos arancelarios, esto al cuestionar el uso de facultades de emergencia para política comercial. La respuesta de la Casa Blanca llegó casi de inmediato, porque Trump anunció un nuevo plan arancelario con la Sección 122 de la Ley de Comercio ante déficits “grandes y graves” en la balanza de pagos de Estados Unidos.

Primero contempló tarifas de 10% y después ajustes cercanos a 15% . México y Canadá quedaron fuera cuando los productos cumplen con el T-MEC, junto con bienes que Washington clasifica como esenciales para su economía.

En la justificación oficial del nuevo programa, el propio presidente insistió en el mismo diagnóstico. Estados Unidos mantiene un déficit comercial sustancial y persistente que, según su declaración, creció más de 40% en cinco años hasta rondar 1.20 billones de dólares en 2024 y permaneció casi en ese nivel en 2025. Para la administración, ese desequilibrio provoca problemas de fondo en los pagos internacionales del país.

Analistas sostienen que Trump incurre otra vez en una interpretación equivocada de la ley, pues el déficit comercial y el déficit de la balanza de pagos corresponden a fenómenos económicos diferentes.

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El déficit cambia de rostro

Los aranceles impulsados por Trump no redujeron el déficit total. Lo que sí cambió fue la distribución geográfica del desequilibrio. Entre los tres principales socios comerciales de Estados Unidos, México, Canadá y China, solo México registró un aumento en el déficit estadounidense.

El saldo negativo con México pasó de 171,809 millones de dólares en 2024 a 196,913 millones en 2025. El incremento de 25,104 millones colocó al país como el quinto con mayor crecimiento absoluto del déficit estadounidense.

En contraste, Estados Unidos redujo su déficit con China en 93,330 millones de dólares y con Canadá en 16,894 millones.

Economías asiáticas y europeas ganaron terreno dentro de esa nueva repartición. El déficit de Taiwán se elevó en 78,816 millones de dólares y Vietnam en 72,829 millones. Irlanda y Tailandia lo ampliaron con aumentos de 27,453 y 26,247 millones, respectivamente.

En el total global, China sigue encabezando el déficit bilateral con 202,070 millones de dólares, equivalente a 16.3% del déficit total de bienes. México ya apare muy cerca con 196,910 millones y una participación de 15.9%. Vietnam aportó otros 178,180 millones, cerca de 14.4%. En conjunto, los tres socios explicaron casi la mitad del déficit manufacturero estadounidense durante el año.

El saldo negativo se concentra en electrónica, maquinaria, equipo de transporte y bienes intermedios industriales. Estados Unidos depende de importaciones en esos sectores para sostener su producción y consumo interno. Taiwán registró déficits por 146,760 millones de dólares, Irlanda por 114,200 millones y Alemania por 73,050 millones, todos ligados a cadenas tecnológicas y farmacéuticas globales.

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Aranceles bajo presión

Las cifras también contradicen la afirmación reciente de Trump sobre una reducción del déficit comercial cercana a 78% gracias a los aranceles.

La Iniciativa de Libre Comercio de la National Taxpayers Union, sostiene que los datos recientes demuestran que los aranceles no alcanzan sus objetivos. Señaló que solo afectan tanto exportaciones como importaciones y cuestionó la idea de que los déficits comerciales representen una emergencia económica nacional.

Insiste en que el aumento del déficit en 2025 debe formar parte del análisis de jueces de la Corte Suprema y miembros del Congreso al revisar las medidas comerciales impulsadas por la administración.

Un análisis de CaixaBank Research llega a una conclusión similar. El endurecimiento comercial aplicado por Washington no redujo el déficit de bienes. En cambio, provocó una reorganización geográfica del comercio global.

Las importaciones procedentes de China perdieron peso relativo, mientras economías del sudeste asiático y países sujetos a menores tarifas, como es el caso de México ganaron participación acelerada. El comercio no cayó, cambió de proveedor dentro de las mismas cadenas globales de suministro.

Estados Unidos continúa con niveles similares de importación de bienes, al cierre de 2025 alcanzó 3.4 billones de dólares. Las empresas estadounidenses optaron por reorganizar cadenas de suministro para evitar costos elevados. Sustituyeron proveedores sin reducir de forma significativa su dependencia externa.

La desvinculación con China avanza, pero no impulsa un regreso masivo de la producción al territorio estadounidense. En su lugar, fortalece la integración con economías emergentes del bloque ASEAN y otros socios alternativos que absorben el comercio desplazado.

Así, el proteccionismo muestra un efecto distinto al esperado por la Casa Blanca. Las barreras comerciales no reducen el déficit ni el volumen total de importaciones, aunque aceleran la reconfiguración de las cadenas productivas internacionales.

Pero el déficit comercial continúa como el principal sostén del discurso arancelario de Trump, aun cuando los datos oficiales muestran que la brecha persiste y solo altera el comercio.

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