Sin embargo, la cartera de crédito, la captación y las utilidades vieron un retroceso el año pasado como respuesta a este manejo prudente del negocio en un contexto en el que Estados Unidos puso a los bancos bajo la lupa.
Esta prudencia se manifestó en su respuesta a las acusaciones de lavado de dinero, donde la primera instrucción fue no captar clientes nuevos y revisar exhaustivamente a los que ya tenían. La cartera de crédito fue de 10,109 millones de pesos, una caída de 12% en comparación con el 2024 mientras que las utilidades bajaron un 9%.
Escandón dijo que no le preocupa haber tenido un bajo ritmo el año pasado porque, para tener permanencia en el negocio, “hay que saber en qué momento retraerse y en qué momento salir con estrategias”.
Cuando a finales de junio, el Departamento del Tesoro señaló a Intercam, Vector y CI Banco, el banco que dirige Escandón se negó a aceptar nuevos clientes, incluyendo a ex clientes de estos bancos señalados. No era el momento de ser agresivos.
“Siempre le habíamos dicho a las autoridades en México y a la ABM que tratáramos todos de estar delante de la regulación mexicana”, contó Escandón.
En su consideración, no es que la ley esté mal, pero en Estados Unidos no la ven lo suficientemente robusta.
“Hace como 10 años nos dimos cuenta de que de que de que teníamos que estar un paso adelante de lo que nos exigían en México”, dijo. Por eso, contrataron a una firma en Estados Unidos que les ayudó a hacer un análisis del banco para que tuvieran lineamientos como si fueran un banco norteamericano.
Escandón dijo que los señalamientos del Departamento del Tesoro fueron una sacudida para todos.
Nos sirvió al gremio en general; fue una sacudida para todos
Julio Escandón, director general de Banco Base