Guerra dijo que con este banco digital se busca que el mercado mexicano tenga paridad con el de Europa, lo cual no significa que se tenga que copiar y pegar los productos de ese continente sino generar una oferta comparable.
Pese a los casos de lavado de dinero, Guerra asegura que ese hueco que dejaron los bancos en materia de divisas no ha movido la aguja de manera significativa.
Con esa familiaridad que tiene con el comportamiento de las instituciones en Reino Unido, Guerra compara: mientras que en Europa la revolución Fintech lleva 10 años de evolución, en México considera que hay seis años con productos relativamente simples.
En un ejercicio de autocrítica considera que Revolut aún tiene que hacer ajustes con su aplicación en cuanto al diseño ya que no es tan intuitiva.
“Tenemos que ser un cambio mayor en la en el diseño de la aplicación, tenemos que facilitar un poquito que la gente aprenda a navegar”, dijo.
Pese a esto, Guerra dice que los niveles de adopción del banco están siendo superiores a las que se registran en países europeos.
“Los días que fue el lanzamiento (de la app) en México, se abrieron más cuentas de las que se habían abierto jamás en cualquier entidad del mundo”, dijo. “Estamos creciendo siete veces más rápido de lo que habíamos pensado y eso también quiere decir que los depósitos están creciendo bastante rápido”.
Hasta el cierre del año pasado, Revolut registraba una cartera de crédito de 3 millones de pesos y captación de 33 millones. Las operaciones arrancaron de manera formal el noviembre pasado.
Guerra apuesta a que Revolut sea un negocio diversificado, que no dependa tanto del crédito al consumo, ya que lo considera riesgoso.
“Trataremos de mantener un negocio balanceado y bien diversificado”, explicó. “Si le ofreces muchas soluciones al cliente para varios problemas, pues el cliente tiene más motivos para venir”.